¿Por qué una dieta rica en sal provoca hipertensión?
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Es ampliamente reconocido que para controlar la hipertensión es necesario abstenerse de consumir tabaco y alcohol, además de adoptar una dieta baja en sal y grasas y fácil de digerir. La razón para reducir la ingesta de sal se basa principalmente en el principio científico bien establecido de que las dietas ricas en sal contribuyen fácilmente a la hipertensión.La relación entre las dietas ricas en sal y la hipertensión no es pseudociencia, entonces, ¿cuál es la causa subyacente?
Numerosos estudios confirman ahora una fuerte correlación entre la ingesta de sal y los niveles de presión arterial. El consumo prolongado de sal aumenta el riesgo de hipertensión, lo que a su vez predispone a las personas a diversas complicaciones de salud, lo que afecta gravemente al bienestar.
El elevado riesgo de hipertensión derivado de las dietas ricas en sal proviene del sodio presente en la sal de mesa. El sodio influye en la presión arterial principalmente a través de estos mecanismos:
1. El consumo excesivo de sal aumenta los iones de sodio en la sangre, lo que eleva la presión osmótica del plasma. Para regular el equilibrio osmótico, los vasos sanguíneos absorben más agua. Este aumento del volumen de líquido vascular eleva, en consecuencia, la presión arterial. Esta es la teoría predominante.
2. El sodio puede actuar directamente sobre los receptores de angiotensina. El consumo excesivo de sal eleva la actividad del sistema nervioso simpático, lo que inevitablemente provoca la constricción arterial y el aumento de la presión arterial.
3. El consumo elevado de sal favorece la liberación excesiva de hormonas endocrinas. Estas hormonas son secretadas por los riñones para regular el equilibrio hidroelectrolítico, lo que también provoca vasoconstricción. En consecuencia, la presión arterial sigue aumentando, lo que finalmente conduce a la hipertensión.
4. El consumo elevado y prolongado de sodio aumenta la carga excretora de los riñones. La función principal de los riñones es mantener el equilibrio hídrico e iónico del organismo y eliminar los productos de desecho. El consumo excesivo de sodio aumenta inevitablemente la carga de trabajo de los riñones; si surgen problemas renales, esto acabará afectando a la presión arterial.
En resumen, las investigaciones actuales indican que una dieta rica en sal contribuye a la hipertensión. Abogar por dietas bajas en sal tiene una base científica sólida, y una ingesta baja en sodio es crucial para nuestra salud, ya que ayuda a controlar la presión arterial y reduce la carga sobre los riñones.
Nota: Una dieta rica en sal no solo contribuye a la hipertensión, sino que también aumenta el riesgo de padecer otras numerosas afecciones, como osteoporosis, trastornos digestivos como gastritis y cáncer gástrico, obesidad, diabetes, exacerbación del asma bronquial, infecciones de las vías respiratorias superiores y aumento de la tensión cardíaca que puede provocar insuficiencia cardíaca. Por lo tanto, para gozar de una salud óptima, sigue siendo recomendable una dieta baja en sal.
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