Consideraciones dietéticas para la recuperación de fracturas: seguir tres principios ayuda a la curación
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Dado que la actividad física es una parte inevitable de la vida, pueden producirse fracturas. Tras una fractura, tanto la dieta como el ejercicio son fundamentales. El alcance, los movimientos y la intensidad del ejercicio posterior a la fractura deben determinarse en función de la ubicación y el tipo de fractura, así como de la alineación y la estabilidad logradas tras la reducción.Los ejercicios articulares no deben comenzar ni demasiado pronto ni demasiado tarde. El ejercicio prematuro conlleva el riesgo de una nueva luxación, mientras que el inicio tardío perjudica la recuperación de la articulación. El momento óptimo para comenzar el ejercicio debe guiarse por el consejo médico. Signos característicos de una fractura: (1) Deformidad: el desplazamiento de los segmentos fracturados altera el aspecto de la extremidad, lo que se manifiesta principalmente en forma de acortamiento, angulación o rotación.
(2) Movilidad anómala: las zonas que normalmente son inmóviles pueden presentar movimientos antinaturales después de la fractura.
(3) Crepitación o sensación de fricción ósea: la fricción entre los extremos de la fractura puede producir sonidos de rechinar de huesos audibles o palpables.Consideraciones dietéticas para las fracturas: Evite restringir la ingesta de líquidos. Los pacientes con fracturas encamados, en particular aquellos con lesiones en la columna vertebral, la pelvis o las extremidades inferiores, pueden verse tentados a minimizar el consumo de líquidos para reducir la frecuencia de la micción. Esta práctica no es aconsejable.La movilidad reducida de los pacientes encamados debilita el peristaltismo intestinal. Si a esto se le suma la disminución de la ingesta de líquidos, se produce fácilmente estreñimiento y retención urinaria, lo que puede desencadenar cálculos urinarios e infecciones del tracto urinario. Por lo tanto, los pacientes con fracturas encamados deben consumir líquidos en cantidad adecuada. Evite el consumo excesivo de carne y caldo de huesos. Algunas personas creen que consumir grandes cantidades de carne y caldo de huesos después de una fractura favorece la curación temprana.Esto no es así. La práctica médica moderna ha demostrado repetidamente que el consumo excesivo de carne y huesos por parte de los pacientes con fracturas no solo no acelera la curación, sino que, de hecho, puede prolongar el tiempo de recuperación. La razón radica en el hecho de que la regeneración ósea tras una lesión depende principalmente de la acción del periostio y la médula ósea. Estas estructuras funcionan de manera óptima solo cuando aumentan los niveles de colágeno óseo. Sin embargo, los huesos de la carne se componen principalmente de fósforo y calcio.El consumo excesivo después de una fractura aumenta el contenido inorgánico del hueso, lo que altera la proporción entre lo orgánico y lo inorgánico dentro de la matriz ósea. Este desequilibrio impide, en consecuencia, la curación temprana de la fractura.Esta vitamina ayuda a la recuperación esquelética en las personas mayores. Muchos alimentos son ricos en vitamina C, como las bayas de espino, los azufaifos frescos, los kiwis, las fresas, los longan, los lichis y los cítricos. Entre las verduras, los chiles, los pimientos dulces, el brócoli chino, la coliflor y las coles de Bruselas contienen cantidades importantes de vitamina C.
2. Vitamina D
Es importante señalar que las personas mayores que han sufrido una fractura no deben permanecer en casa durante largos periodos de tiempo, ya que esto es perjudicial para la recuperación ósea. La falta prolongada de exposición al sol puede provocar una deficiencia de vitamina D en las personas mayores. Tras una fractura, las personas mayores no solo deben aumentar la exposición al sol para complementar la vitamina D, sino también consumir alimentos ricos en este nutriente, como el pescado, el hígado y las yemas de huevo.
3. Dieta rica en proteínas
En cuanto a lo que es beneficioso para las personas mayores con fracturas, también es esencial una dieta rica en energía y proteínas. Esta nutrición ayuda a recuperar la vitalidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este enfoque dietético solo es adecuado para personas mayores dos semanas después de la fractura. Durante la fase inicial de recuperación, es preferible una dieta ligera.
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