El riesgo de cáncer por el té rancio puede ser un mito
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¿Sabías que...? Las afirmaciones de que el té de la noche anterior causa cáncer pueden ser infundadas. El «té de la noche anterior» se refiere al té preparado que se deja reposar durante la noche. Desde el punto de vista científico, este té es esencialmente té preparado que se deja reposar durante un periodo prolongado, muy similar al té preparado por la mañana y consumido por la noche. La composición química del té que se deja reposar durante largos periodos sufre cambios significativos.Dado que las temperaturas diurnas superan a las nocturnas, el té que se deja reposar durante el día sufre cambios aún más pronunciados que el té que se deja reposar durante la noche. La principal alteración del té que se deja reposar durante mucho tiempo consiste en la oxidación gradual de sus polifenoles, que se convierten en compuestos de color amarillo rojizo o marrón rojizo, lo que hace que el líquido se oscurezca progresivamente.Así, una taza de té claro, de color verde esmeralda, cuando se deja reposar durante un periodo prolongado, especialmente en condiciones cálidas, pierde su tono verde original y adquiere tonos amarillos y rojos cada vez más intensos. La claridad de la infusión también disminuye, volviéndose progresivamente más turbia. Sin embargo, estos productos de oxidación no son tóxicos y no suponen ningún peligro para la salud humana.
Existe la afirmación de que «no se debe consumir té que haya reposado durante la noche», ya que puede aumentar el riesgo de cáncer. Esta afirmación se basa en la idea de que ciertas aminas secundarias presentes en las hojas de té pueden transformarse en carcinógenos (nitrosaminas) cuando se dejan reposar durante la noche. En realidad, esta afirmación carece de fundamento científico.
En primer lugar, las aminas secundarias no son exclusivas del té, sino que están presentes en numerosos alimentos, especialmente en los productos curados y ahumados. Incluso en el «té de la noche anterior», la cantidad de aminas secundarias que se ingieren con el té es extremadamente limitada, mucho menor que la que se consume con cualquier alimento básico o vegetal.
Además, las aminas secundarias no son sinónimo de carcinógenos (nitrosaminas). Las aminas secundarias en sí mismas no son carcinógenas; requieren condiciones específicas (presencia simultánea de nitratos y reacción química) para formar nitrosaminas.Estas condiciones específicas abarcan múltiples factores, entre los que se incluyen los niveles de pH, la actividad microbiana y la temperatura. Esto implica que la mera presencia de aminas secundarias y nitratos en el té no da lugar automáticamente a la formación de nitrosaminas.
Además, el proceso carcinógeno en el que intervienen las nitrosaminas también requiere condiciones específicas, concretamente alcanzar una determinada concentración en el cuerpo humano antes de que se produzcan los efectos carcinógenos.Las investigaciones indican que las nitrosaminas deben absorberse en niveles de 100 a 200 miligramos por kilogramo de peso corporal para poder causar cáncer, lo que requiere un consumo sostenido y en dosis elevadas. Aunque el «té rancio» puede contener nitrosaminas, su concentración no es mayor que en otros alimentos y no supone un peligro significativo.
Por el contrario, cuando se consume té de forma normal, se ingieren cantidades sustanciales de polifenoles del té y vitamina C de la infusión. Estos compuestos químicos inhiben eficazmente la síntesis de nitrosaminas en el organismo, actuando como inhibidores naturales.
Sin embargo, esto no significa que el té preparado la noche anterior esté totalmente exento de riesgos. Cuando el té se deja reposar durante largos periodos de tiempo, sus proteínas y azúcares proporcionan un terreno fértil para el crecimiento de bacterias y hongos. En consecuencia, el almacenamiento prolongado aumenta la probabilidad de que proliferen microorganismos nocivos, lo que puede provocar su deterioro.
Durante el almacenamiento, a medida que la temperatura del té desciende, la mayoría de sus polifenoles y vitaminas sufren cambios químicos. Esto disminuye la capacidad antioxidante de la infusión, reduciendo así sus beneficios nutricionales y para la salud.Desde una perspectiva científica sobre el consumo de té, es aconsejable beber té recién preparado y evitar consumir té que haya permanecido reposado durante largos periodos de tiempo, como el té preparado la noche anterior. Este enfoque permite que las hojas de té desarrollen todo su potencial, proporcionando unos beneficios nutricionales y para la salud óptimos. Concluimos aquí nuestro debate sobre la posible carcinogenicidad del té preparado la noche anterior. Confiamos en que ahora tenga una comprensión más clara del tema. Por último, le deseamos de todo corazón que siga gozando de buena salud y felicidad.
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