No te avergüences de los exámenes anales: pueden detectar el cáncer de recto
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Si pensamos en el examen que más se suele evitar durante los chequeos médicos, probablemente el examen rectal digital (DRE) encabece la lista. La perspectiva de que un médico introduzca un dedo en el ano causa un importante malestar físico y psicológico a muchas personas. Sin embargo, sigue siendo el método más sencillo para detectar el cáncer colorrectal, con una tasa de detección que se acerca al setenta por ciento.
El cáncer de recto se refiere a las neoplasias malignas que se producen entre la línea dentada y la unión rectosigmoidea. El recto se divide en segmentos superior, medio e inferior, siendo el cáncer de recto inferior el más común, ya que representa aproximadamente el 70 % de todos los cánceres de recto. En comparación con el cáncer de colon, la tasa de incidencia del cáncer de recto es entre 1,5 y 2 veces mayor.Con el aumento del nivel de vida, las tasas de incidencia del cáncer de recto y de colon han ido aumentando cada año. Actualmente, el cáncer colorrectal ocupa el tercer lugar entre todos los tumores malignos en China en términos de incidencia y el quinto en mortalidad.
Tres síntomas típicos que indican malignidad
El cáncer de recto en fase inicial no presenta síntomas específicos. Los síntomas solo aparecen cuando el tumor progresa y afecta a las deposiciones o se ulcera. Hay tres síntomas típicos que merecen especial atención.
En primer lugar, el sangrado rectal. Se trata de un síntoma común del cáncer rectal, que se debe a la alteración del riego sanguíneo como consecuencia de la rápida proliferación del tumor. Se produce cuando el tejido tumoral se necrosa y se ulcera, y suele manifestarse en forma de sangre de color rojo brillante o rojo oscuro en las heces.
En segundo lugar, los síntomas de irritación rectal. Estos se deben a que la lesión estimula el recto y se manifiestan como alteraciones en los hábitos intestinales (alternancia entre estreñimiento y diarrea), necesidad frecuente de defecar, sensación de pesadez anal y evacuación incompleta (necesidad persistente de ir al baño sin vaciar completamente el intestino).
En tercer lugar, síntomas de estenosis intestinal. La progresión del tumor provoca un estrechamiento de la luz intestinal, lo que da lugar a heces más estrechas y a una defecación cada vez más difícil. En etapas más avanzadas, la obstrucción parcial puede causar dolor abdominal, hinchazón y otros síntomas de obstrucción intestinal incompleta.
Más allá de estos síntomas típicos, el cáncer de recto puede presentar manifestaciones acompañantes.Por ejemplo: Pérdida de peso y emaciación: la deficiencia nutricional se debe a la alteración de la digestión y la absorción como consecuencia de la progresión del tumor y el dolor/distensión abdominal persistente. Síntomas de infiltración tumoral: la invasión de la vejiga o la próstata puede causar hematuria, micción frecuente y urgencia. La infiltración de los nervios del plexo sacro puede provocar incontinencia anal, dolor abdominal inferior persistente y molestias lumbosacras. Síntomas metastásicos:la metástasis en el hígado, los pulmones, los huesos, etc., puede causar disfunción hepática, ictericia, disnea o dolor en el lugar de la metástasis ósea. ¿Qué exámenes se requieren para diagnosticar el cáncer de recto? Existen varios métodos para detectar el cáncer de recto, entre los cuales el examen más sencillo y clínicamente significativo es el tacto rectal (TR).El médico introduce un dedo en el ano del paciente para examinar si hay anomalías, normalmente evaluando si hay algún crecimiento a menos de 7 centímetros de la abertura anal y evaluando su posible malignidad. Es importante recordar a las personas que se someten a exámenes médicos que no renuncien a este examen anal por vergüenza o incomodidad, ya que el tacto rectal puede detectar casi el 70 % de los cánceres de recto.
Los pacientes con sospecha de cáncer rectal requieren una colonoscopia para localizar con precisión los tumores y obtener biopsias para un diagnóstico definitivo. Las personas a las que ya se les ha diagnosticado cáncer rectal deben someterse a una colonoscopia completa antes de la cirugía, ya que aproximadamente entre el 5 y el 10 % de los casos de cáncer rectal implican múltiples cánceres primarios.Los cánceres primarios múltiples, también denominados cánceres recurrentes, se refieren a la aparición simultánea o secuencial de dos o más tumores malignos primarios independientes en uno o más órganos, más comúnmente dentro del sistema digestivo. Además, la ecografía endoscópica puede evaluar con precisión la profundidad de la invasión tumoral y el estado de los ganglios linfáticos circundantes.
Todos los pacientes con cáncer rectal deben someterse a exámenes de imagen —tomografías computarizadas mejoradas de tórax, abdomen y pelvis, junto con resonancias magnéticas rectales— para determinar la profundidad de invasión tumoral (estadificación T), el estado de metástasis en los ganglios linfáticos (estadificación N) y la presencia de metástasis a distancia (estadificación M). Esto prepara para la evaluación de la estadificación y la selección del tratamiento adecuado. Si el diagnóstico de metástasis a distancia sigue sin estar claro, se puede emplear la PET-TC.
El examen patológico es el método de referencia, ya que confirma el tipo y la diferenciación del tumor. La secuenciación genética identifica además las mutaciones tumorales, lo que proporciona pruebas para la selección de fármacos.
Los análisis de sangre rutinarios evalúan principalmente el estado general de salud. Los marcadores tumorales (CEA y CA19-9) tienen una utilidad limitada en la detección del cáncer rectal en estadio temprano, pero pueden utilizarse para evaluar la carga tumoral y controlar la recurrencia postoperatoria.
El tratamiento del cáncer de recto debe seguir un enfoque individualizado e integral. Los médicos formularán el plan de tratamiento más adecuado combinando diversas modalidades terapéuticas en función del estado general del paciente, el estadio de la enfermedad y sus preferencias.
Cáncer de recto en estadio muy temprano (tumores confinados a la capa mucosa o a parte de la capa submucosa): la disección endoscópica de la submucosa (ESD) puede lograr excelentes resultados terapéuticos.Cáncer rectal en estadio temprano (sin metástasis en los ganglios linfáticos): la resección quirúrgica puede lograr la curación. Cáncer rectal avanzado (metástasis en los ganglios linfáticos): el uso adecuado de la radioterapia, la quimioterapia, la cirugía y las combinaciones de quimioterapia pueden lograr resultados curativos en algunos pacientes. Cáncer rectal avanzado: el tratamiento integral es primordial, empleando quimioterapia, terapia dirigida, inmunoterapia, cirugía y radioterapia para prolongar la supervivencia del paciente.
Se recomienda la colonoscopia a partir de los 50 años.
¿Se puede prevenir el cáncer rectal? Las medidas preventivas primarias consisten en evitar los factores de alto riesgo: dejar de fumar, modificar los malos hábitos alimenticios, consumir más alimentos ricos en fibra y vitaminas, como verduras y frutas, reducir el consumo de carne roja, aumentar la actividad física para prevenir la obesidad y mantener una actitud positiva.Otra medida preventiva crucial es la detección precoz del cáncer colorrectal. La detección temprana del cáncer colorrectal o de lesiones precancerosas permite un diagnóstico y un tratamiento oportunos, lo que mejora los resultados terapéuticos.
Recomendamos iniciar la detección precoz del cáncer colorrectal a los 50 años. Si bien el riesgo de cáncer colorrectal aumenta con la edad, también lo hace el riesgo de complicaciones graves derivadas de la colonoscopia (como la perforación intestinal inducida por la colonoscopia o el aumento de los eventos cardiovasculares).Las personas de entre 76 y 85 años deben someterse a pruebas de detección personalizadas en función de sus afecciones médicas subyacentes, mientras que las personas mayores de 85 años deben dejar de someterse a estas pruebas. Además, se puede realizar una evaluación de riesgos utilizando el cuestionario cuantitativo de factores de alto riesgo para la detección del cáncer colorrectal en el ámbito doméstico. Las personas de alto riesgo deben someterse a una colonoscopia según las recomendaciones de su médico. En concreto, se considera que las personas que cumplen uno o varios de los siguientes criterios son de alto riesgo:
1. Un familiar de primer grado con antecedentes de cáncer colorrectal.
2. Antecedentes personales de cáncer (cualquier tumor maligno).
3. Antecedentes personales de pólipos intestinales.
4. Presencia de dos o más de los siguientes factores: estreñimiento crónico (estreñimiento durante más de dos meses al año en los últimos dos años);Diarrea crónica (duración acumulada superior a 3 meses en los últimos 2 años, con episodios de al menos 1 semana de duración). Heces con sangre y mucosidad. Antecedentes de acontecimientos vitales adversos (ocurridos en los últimos 20 años, que hayan causado un trauma o angustia psicológica significativa). Antecedentes de apendicitis crónica o apendicectomía. Antecedentes de enfermedad crónica de las vías biliares o colecistectomía.
En resumen, las personas de entre 50 y 75 años que sean médicamente aptas para someterse a una colonoscopia deben someterse a pruebas de detección de cáncer colorrectal, independientemente de los síntomas. Las personas que hayan sido evaluadas como de alto riesgo mediante el cuestionario de factores de riesgo de cáncer colorrectal, o aquellas con resultados positivos en las pruebas de sangre oculta en heces o de ADN fecal, deben someterse a una colonoscopia según las recomendaciones de su médico.
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