13 comportamientos familiares que perjudican el bienestar emocional de tu hijo
Encyclopedic
PRE
NEXT
El engaño más grave dentro de las familias es la idea de que «los niños no entienden nada». Cuando los miembros del hogar albergan esta creencia, a menudo infligen daño a los niños con la conciencia tranquila, sin ser conscientes de sus acciones. En China, numerosas familias funcionan de esta manera, causando a los niños un malestar significativo a través de las interacciones diarias. Examinemos la naturaleza de este daño.
1. Discordia familiar
Cuando los adultos no practican la humildad y se culpan habitualmente unos a otros, los niños experimentan una agitación psicológica similar a las tormentas y las ventiscas. Sin embargo, al ser demasiado pequeños para intervenir, se retiran a un rincón para llorar en silencio.
Un ambiente familiar armonioso es tan vital para el desarrollo de un niño como la luz del sol y el agua nutritiva. La relación entre los padres es el clima del mundo de un niño. Con sus corazones aún tiernos, las condiciones adversas no solo obstaculizan el crecimiento físico y emocional saludable, sino que a menudo proyectan sombras psicológicas para toda la vida. Crear un hogar cálido y amoroso es una responsabilidad fundamental que los padres tienen con sus hijos.
2. Falta de privacidad
Era habitual que nos leyeran los diarios y rebuscaran en las mochilas. Para mantenernos bajo una vigilancia total, nuestros padres empleaban tácticas astutas cuando nos resistíamos y recurrían a la fuerza cuando cedíamos, todo ello bajo el pretexto de un «escrutinio superior».
Consideremos esta historia: una chica cuyos padres, temiendo que pudiera tropezar en el amor, la vigilaban constantemente. Le confiscaron el móvil, se turnaban para acompañarla al colegio y traerla de vuelta a casa, y luego la encerraban en su habitación al llegar. Esto provocó una intensa rebelión en la chica, que juró dar una lección a sus padres. ¿El resultado? Se quedó embarazada durante su vigilancia más estricta. Cuando la entrevistaron, explicó:«Entregué mi teléfono, pero podía pedir prestado el de una compañera de clase. Tenía las llaves de la casa. Cuando él llegaba abajo, me llamaba y yo le tiraba las llaves por la ventana. Él subía, abría la puerta y yo me escapaba. Encerrarme no surtía ningún efecto. Cuanto más me «encarcelaban» así, más ganas tenía de darles una lección. Mi embarazo fue mi forma de demostrárselo: me lo «imponían».Esta es una historia real muy angustiosa. Dejando de lado la profunda falta de respeto que este enfoque muestra hacia el niño, el asunto en sí mismo revela que la vigilancia y el control no solo son ineficaces, sino también peligrosos. Es un ejemplo del dicho: «Si no tapas la fuga, el flujo no se detendrá».
Entonces, ¿qué se debe hacer en lugar de controlar? El enfoque más eficaz es cultivar actitudes y valores razonables en el niño. En resumen, lo que los padres pueden hacer es enseñar a sus hijos a tomar decisiones, en lugar de controlar, sustituir o imponerles esas decisiones.
3. Conducta de los padres
Los niños escuchan a los profesores ensalzar la belleza del lenguaje, pero cuando llegan a casa se encuentran con adultos que profieren insultos en la calle. Reciben lecciones sobre virtud cívica en el aula, pero ven a sus padres tirar basura o quedarse con el dinero que encuentran. Estas contradicciones pueden sembrar la confusión y el conflicto en las mentes jóvenes que aún están formando su brújula moral.
El progreso de la civilización significa que los niños parten de una base más alta en materia de ética y conducta públicas que sus padres. Así que dejemos a un lado las pretensiones de los padres y aprendamos de nuestros hijos. Este es el resultado y la tendencia de nuestra época, y no hay nada de qué avergonzarse. De hecho, tenemos mucho que aprender de nuestros jóvenes.
4. Los padres no juegan con ellos
Los niños pequeños aprecian por encima de todo el tiempo de juego en familia, pero lamentablemente estas oportunidades son escasas.Los adultos tienen sus propios mundos y pasatiempos; en China, jugar con los niños se ha considerado durante mucho tiempo algo opcional.
Pase más tiempo con sus hijos, participe en juegos con ellos y sea testigo de sus transformaciones y su crecimiento diarios: ¡qué experiencia tan maravillosa! Una vez que llegan a la adolescencia o a una edad más avanzada, estas oportunidades disminuyen. Aprecie esta alegría celestial mientras dure.Los padres no deben considerar que pasar tiempo con sus esposas e hijos es una pérdida de prestigio; eso es un vestigio del machismo feudal. Cuanto más civilizada es una sociedad o clase social, mayor es el énfasis que se pone en los lazos familiares. 5. No hay lugar para el debate No había oportunidad de apelar. Si uno insistía en discutir, se consideraba una respuesta insolente y una insubordinación, lo que merecía un castigo severo.
Esto resume la autoridad patriarcal feudal, la antítesis de la igualdad y la democracia, ¡y causa un daño inmenso! Piénsalo: si los niños se acostumbran a aceptar la injusticia, si no tienen pensamientos independientes más allá de pedir permiso, ¿cómo van a desenvolverse en la vida nuestros queridos hijos? Cultivar un niño racional que se atreva a expresar sus opiniones es mucho más importante que preservar el orgullo de los adultos.
6. Los hábitos nocivos o vicios de los padres
Las habitaciones llenas de humo, el hedor del alcohol, el ruido de las fichas de mahjong... Estos hábitos nocivos suelen ocultar rasgos de carácter perjudiciales. Cuando los adultos beben en exceso, pierden al mahjong o pierden los estribos, los niños son los que sufren las consecuencias. A los niños que sufren constantemente injusticias les resulta difícil desarrollar un sentido de seguridad.
Los hábitos nocivos no solo dañan gravemente la salud de uno mismo, sino que también causan angustia a la familia. No importa cuánto tiempo haya persistido el hábito, es hora de apretar los dientes y dejarlo. No hay hábitos que no se puedan cambiar, solo personas que no están dispuestas a cambiar.
7. Falta de tolerancia y comprensión
Todavía somos jóvenes, con capacidades cognitivas y físicas aún por madurar. A menudo, nuestros errores y contratiempos están lejos de ser intencionados, pero no recibimos ni la tolerancia ni la comprensión que merecemos.
Una razón importante de la falta generalizada de iniciativa entre los chinos se deriva de las experiencias de la infancia, en las que los intentos fallidos no se toleraban ni se fomentaban, lo que fomentaba el miedo a intentarlo.Los padres y amigos deben ser indulgentes con los errores involuntarios de los niños y animarlos a perseguir sus ideas. Aunque el éxito no está garantizado, los niños obtienen oportunidades inestimables para crecer a través de estas experiencias. 8. Abuso verbal Los adultos suelen hablar sin moderación, sin darse cuenta de que «una palabra amable calienta tres inviernos, mientras que las palabras duras enfrían incluso en junio». A menos que hayas sido niño, nunca podrás comprender realmente el dolor de ser regañado o menospreciado por tus padres.
Incluso cuando se habla con los propios hijos, nunca se deben elegir las palabras sin cuidado. Cuanto más pequeños son los niños, más dependen de la valoración de sus padres. Las valoraciones negativas y las emociones duras les causan un daño profundo. En realidad, las mismas palabras se pueden transmitir desde diferentes perspectivas y enfoques. Un tono de buena voluntad y ánimo produce resultados mucho más positivos que la culpa y el menosprecio.
9. Aprendizaje y exámenes
Cuando el estudio impregna la vida cotidiana y la vida cotidiana se convierte en estudio, la infancia pierde su libertad y alegría. El temor a que los buenos resultados generen arrogancia, mientras que los malos resultados anuncian una «noche tormentosa»: esta volatilidad emocional perjudica a los niños, una realidad que muchos han experimentado de primera mano.
El deseo de los padres de que sus hijos destaquen académicamente es comprensible. La cuestión radica en cómo apoyarlos de verdad. En realidad, la mayoría de las exigencias y presiones de los padres resultan ineficaces, lo que da lugar a un esfuerzo considerable con pocos resultados.
10. Sospechas injustificadas
Las notas altas en los exámenes o los ensayos se reciben con acusaciones de plagio; se les atribuye la rotura de un jarrón, la desaparición de dinero o las lágrimas de un hermano menor; un acto bienintencionado que sale mal o queda sin terminar se confunde con una travesura, lo que les vale una dura reprimenda.
Sin una investigación, no se tiene derecho a hablar. Incluso si un niño es travieso, inmaduro o tiene antecedentes de mal comportamiento, debemos guardar nuestras sospechas para nosotros mismos hasta que se aclare la verdad. No se apresure a acusarlo. El sabor de ser acusado injustamente es realmente amargo, y tal comportamiento muestra una profunda falta de confianza y respeto hacia el niño. Piense en cómo nos sentimos cuando somos sospechosos o acusados injustamente por amigos o superiores, y podremos comprender la angustia en el corazón de un niño.
11. Incumplimiento de la confianza por parte de los padres
No cumplir las promesas, cumplir mucho menos de lo prometido o retrasar indefinidamente el cumplimiento, independientemente de lo ansiosamente esperado o de lo mucho que se haya esperado.
Dos consecuencias evidentes de la falta de confianza de los padres: en primer lugar, la autoridad parental se ve gravemente erosionada, y esta autoridad es la base de la educación;En segundo lugar, se establece un ejemplo negativo para los niños. Si no se puede confiar en que cumplirá su palabra, ¿cómo puede esperar que su hijo sea fiable? A menos que pueda supervisarlos constantemente, la posibilidad de que incumplan sus promesas sigue estando siempre presente.
12. Falta de respeto
Los modelos que construyen son desechados, los dibujos en las paredes son arrancados, las mascotas son regaladas o comidas. Los padres cuentan los incidentes embarazosos a cualquiera que los escuche.
Los padres que carecen de respeto suelen haber sufrido falta de respeto cuando eran niños. Los que no protegen la autoestima de sus hijos son los padres menos exitosos.
13. Control parental
Ya sea a la hora de vestirse, gestionar su tiempo, elegir amigos o seleccionar actividades extraescolares, a los niños se les niega la autonomía. Los adultos lo justifican invariablemente con: «¿Qué saben los niños? Es por su propio bien».
Este fenómeno del control parental está muy extendido en China, ya sea por la ansiedad de los padres o por la creencia de que sus propios puntos de vista son intrínsecamente correctos y primordiales. En realidad, incluso el niño más pequeño es un individuo cuyos intereses y sentimientos merecen respeto; debe tener autonomía dentro de unos límites razonables.
Privarlos de la autodeterminación no solo obstaculiza su desarrollo de la independencia, sino que también les roba la oportunidad de cultivar la confianza a través de la realización de tareas de forma independiente, lo que a menudo fomenta un complejo de inferioridad.Solo concediéndoles oportunidades para tomar sus propias decisiones podrán desarrollar su individualidad y evitar volverse indecisos. En cuanto a las amistades, debemos ofrecerles una orientación basada en principios, pero abstenernos de interferir de forma específica. En realidad, cada amigo ofrece diferentes beneficios. Un amigo menos inclinado a los estudios puede ser audaz y perspicaz, lo que enriquece el carácter del niño. Al fin y al cabo, ¿no valoramos también los adultos el hecho de tener amigos diversos?
PRE
NEXT