¿Por qué las mujeres menopáusicas experimentan picazón vulvar? Recomendaciones para el cuidado diario
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El prurito vulvar es un síntoma relativamente común entre las mujeres, que se presenta desde la infancia hasta la vejez, aunque es más frecuente en las mujeres menopáusicas. Las zonas más afectadas son el clítoris y los lados interno y externo de los labios menores. En casos graves, puede extenderse a todo el perineo, los labios mayores e incluso la región perianal. A menudo es paroxístico, aparece de forma repentina y remite o disminuye tras un breve periodo de tiempo.
Las causas más comunes son:
⑴ Irritación local crónica: causada con mayor frecuencia por un flujo excesivo debido a vaginitis. La reducción de la acidez en las secreciones altera la flora bacteriana vaginal, lo que predispone a la zona a la inflamación.Muchas personas también experimentan un adelgazamiento de la piel vulvar con pérdida de grasa subcutánea, lo que conduce a cambios atróficos. Esto puede extenderse por toda la vulva y la región perianal, manifestándose en forma de arrugas, endurecimiento y blanqueamiento de la piel, a menudo complicado por dermatosis vulvares.Estas alteraciones estimulan continuamente las terminaciones nerviosas de la zona, provocando un prurito vulvar persistente e intolerable. Esta afección puede ser difícil de distinguir de dermatosis como el liquen escleroso o la leucoplasia vulvar.
⑵ Irritación por la orina, el sudor y las secreciones anales.
⑶ Varices vulvares: provocan trastornos nutricionales de la piel y alteraciones en la excitabilidad de los nervios periféricos, lo que conduce al prurito. El rascado repetido puede dar lugar a eccema crónico secundario, esclerosis liquenoide simple, hiperqueratosis o incluso progresar a leucoplasia vulvar.
(4) Dermatosis vulvares secundarias a afecciones cutáneas sistémicas: como psoriasis, dermatitis seborreica, eccema crónico y liquen plano.
⑸ Trastornos sistémicos: como deficiencias de vitamina A y del complejo B; la ictericia, la leucemia y la diabetes mellitus pueden causar prurito localizado o generalizado en casos graves.
¿Qué hacer con el prurito vulvar?
1. Usar ropa interior de algodón holgada y transpirable. Lavarla, cambiarla y secarla al aire con frecuencia para mantener la vulva limpia y seca.
2. Mantenga la higiene vulvar utilizando utensilios de lavado específicos, siguiendo el principio de «una persona, un lavabo, una toalla, un agua». Hierva una toalla pequeña en un lavabo durante 15 minutos y déjela enfriar antes de usarla. Córtese las uñas y lávese bien las manos antes de la limpieza. Limpie y seque al aire los utensilios después de su uso.
4. Mantenga la higiene menstrual utilizando compresas higiénicas certificadas. Absténgase de mantener relaciones sexuales durante el tratamiento; ambos miembros de la pareja deben someterse a un tratamiento simultáneo si es necesario.
5. Utilice y lave la ropa personal, las sábanas y las fundas nórdicas por separado para evitar la transmisión doméstica. Preste especial atención a proteger a las niñas y las jóvenes de la infección.
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