No se deben pasar por alto las preocupaciones sobre la anticoncepción de las mujeres menopáusicas
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El inicio de la menopausia varía entre las mujeres, ya que depende de numerosos factores, aunque suele comenzar alrededor de los 40 años y se prolonga entre 10 y 20 años.
Históricamente, se creía que la capacidad reproductiva de las mujeres alcanzaba su punto álgido antes de los 40 años, lo que requería medidas anticonceptivas estrictas. Por el contrario, una vez pasados los 40, los ciclos menstruales se volvían irregulares y la probabilidad de embarazo disminuía. En consecuencia, muchas mujeres que entraban en la cuarentena se volvían menos cuidadosas con la anticoncepción, lo que provocaba un aumento significativo de las tasas de aborto después de la menopausia.
Desde el punto de vista médico, a medida que las mujeres entran en la menopausia, la función ovárica disminuye gradualmente, lo que provoca ovulaciones y menstruaciones irregulares. Sin embargo, la irregularidad no equivale a la ausencia de ovulación, y la probabilidad de embarazo sigue siendo considerable. Además, cuanto mayor es la edad de la mujer en el momento de la concepción, mayor es la incidencia de anomalías fetales y embarazos molares, junto con una mayor probabilidad de transformación maligna.
Por consiguiente, no deben pasarse por alto las consideraciones anticonceptivas para las mujeres menopáusicas. Existen diversos métodos anticonceptivos, adaptados a las circunstancias individuales. Las opciones más frecuentes en la actualidad son los dispositivos intrauterinos (DIU), los anticonceptivos orales, los preservativos, las películas anticonceptivas y los procedimientos de esterilización.
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