Normas de higiene para el flujo vaginal
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El flujo vaginal es una secreción del tracto reproductivo femenino y sirve como indicador de la salud general. El estándar de limpieza del flujo refleja con precisión la presencia de inflamación vaginal. Por ejemplo, los grados I-II indican un flujo normal, mientras que los grados III-IV denotan un flujo anormal, lo que significa inflamación vaginal.
El examen rutinario del flujo vaginal es la prueba más común en las revisiones ginecológicas. Consiste en preparar un frotis del flujo para su examen microscópico, evaluando la limpieza vaginal en función de la presencia de bacilos vaginales, glóbulos blancos (WBC) y bacterias diversas.
Los criterios de clasificación de la limpieza del flujo vaginal son los siguientes:
Grado I: abundancia de bacilos vaginales y células epiteliales, ausencia de bacterias diversas o glóbulos blancos, campo de visión claro: secreción normal.
Grado II: cantidad moderada de bacilos vaginales y células epiteliales, pocos glóbulos blancos y bacterias diversas: todavía se considera una secreción vaginal normal.
Grado III: escasos bacilos vaginales y células epiteliales escamosas, con un aumento de bacterias diversas y glóbulos blancos, lo que indica una inflamación vaginal leve.
Grado IV: ausencia de bacilos vaginales, solo escasas células epiteliales, con abundantes glóbulos blancos y bacterias diversas. Esto sugiere una inflamación vaginal relativamente grave, como vaginitis por cándida o vaginitis por tricomonas.
Por lo tanto, los grados I-II se consideran normales, mientras que los grados III-IV indican un flujo anormal que significa inflamación vaginal. Por lo tanto, las mujeres deben observar rutinariamente su flujo vaginal. El flujo normal es de color blanco lechoso, transparente y viscoso, y varía con el ciclo menstrual. Cualquier alteración en las características del flujo justifica la vigilancia.
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