¿Por qué se pierde el apetito cuando se tiene un resfriado?
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Con la llegada del otoño y el invierno, cada vez más personas contraen resfriados. Más allá de síntomas como congestión nasal, secreción nasal, estornudos, dolor de garganta o tos, muchos enfermos también pierden el apetito y no muestran interés ni siquiera por sus alimentos favoritos. Hay tres razones principales para ello.
En primer lugar, durante un resfriado, especialmente cuando se tiene fiebre, las enzimas digestivas que estimulan la motilidad gastrointestinal se vuelven menos activas. Esto ralentiza o altera los ritmos naturales del tracto digestivo. Al ralentizarse la digestión, sentimos menos hambre y, en consecuencia, tenemos menos apetito.
En segundo lugar, los cambios inflamatorios que se producen durante un resfriado, como la congestión de la mucosa nasal y el aumento de las secreciones nasales, no solo causan síntomas como congestión nasal y secreción nasal, sino que también disminuyen la sensibilidad de los receptores olfativos de la mucosa a los olores. Ciertas infecciones virales pueden incluso dañar directamente los nervios olfativos, lo que dificulta la recepción de las señales olfativas por parte del cerebro.
En tercer lugar, los sentidos del olfato y el gusto del ser humano funcionan de forma sinérgica. La disminución de la sensibilidad olfativa causada por los resfriados afecta naturalmente a la percepción del gusto. Cuando los pacientes experimentan una disminución del sentido del gusto, los alimentos pueden parecer menos sabrosos, lo que provoca una pérdida de apetito.
A pesar de esta pérdida de apetito, los pacientes deben mantener comidas regulares para proporcionar al cuerpo la energía necesaria para combatir la enfermedad. Deben dar prioridad al descanso, beber mucha agua y mantener la boca y las fosas nasales limpias. Es aconsejable consumir caldos y sopas ligeras; si el apetito sigue siendo escaso, puede ser beneficioso realizar comidas más pequeñas y frecuentes. Se puede consumir pollo, pescado, huevos y leche con moderación para complementar las proteínas de alta calidad.Consuma abundantes verduras y frutas frescas, pero evite los alimentos con fibra gruesa como el apio, los puerros, las hojas de crisantemo y el maíz para no sobrecargar el sistema digestivo. Limite los alimentos azucarados, ya que favorecen la producción de flemas, provocan hinchazón y suprimen el apetito.
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