El impacto de las contracciones débiles en la madre y el bebé
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Antes del parto, las futuras madres pueden experimentar contracciones que varían en intensidad con el tiempo, lo que indica que el parto es inminente. Algunas sufren contracciones ineficaces, que pueden afectar tanto a la madre como al bebé. Hoy exploramos los efectos de las contracciones ineficaces tanto en la madre como en el niño.
Efectos en la madre
Las contracciones débiles prolongan el parto para la madre. En primer lugar, la fase latente se prolonga más allá de las 16 horas. Posteriormente, la fase activa se prolonga más allá de las 8 horas. Tras una fase activa estancada, la dilatación cervical cesa durante más de 2 horas.Por último, se prolonga la segunda etapa del parto: tras la dilatación completa del cuello uterino, el parto puede durar más de 2 horas en las primíparas y más de 1 hora en las multíparas. En general, la prolongación del periodo de parto provoca un descanso insuficiente, una reducción de la ingesta de alimentos y un importante agotamiento físico y mental para la madre. Esto puede provocar fatiga, debilidad y distensión intestinal. En casos graves, puede causar deshidratación, acidosis e hipopotasemia.
Además, la compresión de la vejiga entre la parte que se presenta (en particular la cabeza del feto) y la sínfisis púbica puede causar isquemia tisular, edema y necrosis, lo que puede dar lugar a la formación de una fístula vesicovaginal o uretrovaginal. La rotura prematura de membranas, junto con los repetidos exámenes rectales o vaginales, aumenta el riesgo de infección.La inercia uterina también afecta a la madre después del parto. Dificulta la separación de la placenta, el parto y el cierre de los senos uterinos, lo que aumenta el riesgo de hemorragia posparto.
Efectos en el bebé
El parto prolongado aumenta la probabilidad de intervención, lo que es perjudicial para el feto. Las contracciones inadecuadas impiden la relajación completa de la pared uterina, lo que aumenta el riesgo de sufrimiento fetal. La rotura prematura de membranas puede causar compresión o prolapso del cordón umbilical, lo que puede provocar sufrimiento fetal o muerte fetal intrauterina.
Las contracciones pueden comenzar aproximadamente un mes antes del parto. Las madres deben controlar su frecuencia; si las contracciones se vuelven frecuentes, se recomienda acudir rápidamente al hospital para que se administren medicamentos tocolíticos. Las revisiones prenatales periódicas siguen siendo esenciales para prevenir eficazmente las contracciones prematuras.
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