Los diez principales peligros de la obesidad
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Los estudios epidemiológicos indican que las mujeres obesas corren un mayor riesgo de padecer cáncer de endometrio y cáncer de mama posmenopáusico, mientras que los hombres obesos son más propensos al cáncer de próstata. Además, la obesidad aumenta la probabilidad de padecer cáncer colorrectal en ambos sexos. La gravedad de la obesidad se correlaciona directamente con las tasas de incidencia de estos cánceres. 2. Contribución a diversos trastornos vasculares La obesidad suele provocar diversas patologías vasculares.Más allá de la acumulación excesiva de grasa subcutánea, las personas obesas también acumulan depósitos de grasa en los órganos viscerales y en todo el sistema vascular. Esto las predispone a múltiples trastornos vasculares, en particular a afecciones cardiovasculares y cerebrovasculares que ponen en peligro la vida. Las investigaciones indican que la incidencia de hipertensión entre las personas obesas es entre 1,5 y 3 veces mayor que entre las personas con peso normal. Además, cuanto mayor es el grado de obesidad, mayor es la prevalencia de hipertensión y más pronunciada es la elevación de la presión arterial.Entre las personas con obesidad grave, la incidencia de hipertensión supera el 50 %. Por el contrario, la aplicación de medidas para reducir el peso corporal conduce a una disminución correspondiente de la presión arterial. 3. Predisposición a la diabetes Aunque la obesidad no puede considerarse la causa directa de la diabetes, no se puede pasar por alto su papel en el desencadenamiento de la enfermedad. Numerosos datos confirman que la incidencia de la diabetes aumenta con la gravedad de la obesidad.En muchas economías desarrolladas, la diabetes es la enfermedad relacionada con la obesidad más prevalente. Aproximadamente un tercio de los pacientes con diabetes del adulto se clasifican como obesos. Casi todas las personas obesas presentan niveles elevados de glucosa en sangre en ayunas en diversos grados. 4. Mayor susceptibilidad a los trastornos musculoesqueléticos El exceso de peso que soportan las personas obesas supone una carga adicional para el sistema musculoesquelético, especialmente para la columna vertebral y las extremidades inferiores.Los huesos, las articulaciones y otros tejidos que soportan un peso excesivo durante mucho tiempo son como si llevaran una carga innecesaria a diario. Con el tiempo, esto conduce inevitablemente a una tensión acumulada, que da lugar a artritis, tensión muscular o compresión de las raíces nerviosas espinales. Esto provoca dolor en la cintura, las piernas, los hombros y la espalda, y puede incluso provocar deformidades en las articulaciones, lo que dificulta gravemente la movilidad de las extremidades.
5. Contribución a la dislipidemia
Las personas obesas, especialmente aquellas con obesidad abdominal, son más propensas que la media a padecer hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia y niveles anormalmente elevados de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), mientras que los niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL) se reducen de forma correspondiente.Las razones precisas por las que las personas obesas son propensas a la hiperlipidemia siguen sin estar claras, aunque existen varios factores posibles: aumento de la ingesta de grasas en la dieta, mayor almacenamiento de grasa en el organismo, hiperinsulinemia que puede elevar los lípidos en sangre y alteración de la eliminación de lípidos.
6. Mayor probabilidad de hipertensión
La obesidad está estrechamente relacionada con la hipertensión. Entre las personas obesas de entre 40 y 50 años, la incidencia de hipertensión es un 50 % mayor que entre sus pares no obesos. Una persona moderadamente obesa tiene un riesgo cinco veces mayor de padecer hipertensión en comparación con alguien de peso normal, y más del doble de riesgo en comparación con una persona con obesidad leve.
7. Aumento de la carga cardíaca
Las observaciones indican que las personas obesas experimentan un aumento de cuatro veces en las tasas de angina y muerte súbita cardíaca. Esto confirma que la obesidad impone una carga significativa al corazón, causando daño cardíaco.El corazón humano funciona como una bomba, contrayéndose y relajándose continuamente para mantener la circulación sanguínea. En las personas obesas, el exceso de grasa almacenada en la sangre aumenta significativamente el volumen total de sangre, lo que obliga al corazón a ejercer una mayor fuerza durante la contracción. Cuando el corazón se sobrecarga, ya no puede bombear sangre de forma eficaz, lo que provoca una acumulación de sangre en el sistema cardiovascular. Los casos graves pueden incluso manifestarse como una insuficiencia cardíaca pronunciada.
8. Inducción de la enfermedad del hígado graso
Aproximadamente la mitad de las personas obesas desarrollan enfermedad del hígado graso. El hígado sintetiza triglicéridos, pero tiene una capacidad de almacenamiento limitada. En las personas obesas, se altera el equilibrio entre la síntesis y el transporte de triglicéridos. La ingesta elevada de ácidos grasos provoca un aumento de la producción de triglicéridos en el hígado.Se acumulan grandes cantidades de triglicéridos en el hígado, lo que acaba provocando una enfermedad del hígado graso.
9. Provoca trastornos musculoesqueléticos La obesidad puede precipitar tres afecciones musculoesqueléticas principales: osteoartritis, artropatía diabética y artropatía gotosa. De entre ellas, la osteoartritis es la más prevalente y la más debilitante. La osteoartritis relacionada con la obesidad afecta principalmente a las articulaciones de la rodilla, con afectación secundaria de las articulaciones de la cadera y los dedos.
10. Dificultar la absorción de nutrientes
La obesidad constituye un trastorno nutricional. Durante mucho tiempo, algunas personas creyeron erróneamente que estar rellenito y bien constituido significaba una buena nutrición.En realidad, la obesidad no equivale a una buena nutrición. Al igual que la emaciación, es el resultado de un desequilibrio nutricional, con la única diferencia de la cantidad de grasa almacenada en el cuerpo. La obesidad no solo representa un exceso de grasa corporal, sino también deficiencias de ciertos nutrientes. Por ejemplo, muchos niños obesos suelen sufrir niveles insuficientes de oligoelementos como el hierro y el calcio, lo que les lleva a padecer enfermedades como la anemia ferropénica y el raquitismo.
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