La obesidad provoca diversas enfermedades Los diez peligros menos conocidos de la obesidad
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Con el aumento del nivel de vida y la mejora de la nutrición, el número de personas que aumentan de peso ha crecido de manera constante. La rápida expansión de la población obesa ha traído consigo nuevas crisis de salud: las personas con obesidad se enfrentan a una incidencia tres veces mayor de enfermedades cardíacas, hipertensión y diabetes en comparación con las personas con un peso normal; una incidencia entre dos y tres veces mayor de arteriosclerosis; y una incidencia dos veces mayor de cáncer.La obesidad también puede desencadenar otras afecciones, como accidentes cerebrovasculares, hiperlipidemia, enfermedades respiratorias y trastornos cutáneos. Además, acorta la esperanza de vida... Los peligros de la obesidad son, sin duda, numerosos. ¡Examinemos ahora los daños específicos asociados a la obesidad!
La obesidad denota un estado de sobrepeso pronunciado y acumulación excesiva de tejido adiposo, caracterizado específicamente por el almacenamiento excesivo de grasa corporal, en particular triglicéridos. No se refiere al mero aumento de peso, sino a la acumulación de tejido adiposo sobrante en el cuerpo. Esta afección se debe a una ingesta calórica excesiva o a procesos metabólicos alterados, lo que conduce a un aumento de peso desproporcionado e induce alteraciones patológicas o fisiológicas, o riesgos latentes para la salud.
Los peligros de la obesidad
1. Dificultad para absorber los nutrientes
La obesidad constituye un trastorno nutricional. Durante mucho tiempo, algunos han creído erróneamente que una cintura redondeada y una figura rellenita son sinónimo de buena nutrición. En realidad, la obesidad no equivale a una buena nutrición; al igual que la emaciación, es el resultado de un desequilibrio nutricional. La única diferencia radica en la cantidad de grasa almacenada en el cuerpo.La obesidad no solo implica un exceso de grasa corporal, sino también deficiencias de ciertos nutrientes. Por ejemplo, muchos niños obesos suelen sufrir niveles insuficientes de oligoelementos como el hierro y el calcio, lo que les lleva a padecer enfermedades como la anemia ferropénica y el raquitismo.Más allá de los depósitos excesivos de grasa subcutánea, las personas obesas acumulan grasa en los órganos viscerales y en todo el sistema vascular. Esto las predispone a múltiples trastornos vasculares, en particular a afecciones cardiovasculares y cerebrovasculares que ponen en peligro la vida. Las investigaciones indican que la incidencia de hipertensión entre las personas obesas es entre 1,5 y 3 veces mayor que entre las personas con peso normal. Además, cuanto mayor es el grado de obesidad, mayor es la prevalencia de hipertensión y más pronunciada es la elevación de la presión arterial.Entre las personas con obesidad grave, la incidencia de hipertensión supera el 50 %. Por el contrario, la aplicación de medidas de pérdida de peso para reducir la masa corporal se corresponde con una disminución de la presión arterial. 3. Predisposición a la diabetes Aunque la obesidad no puede considerarse la causa directa de la diabetes, no se puede pasar por alto su papel en el desencadenamiento de la enfermedad. Numerosos datos confirman que la incidencia de la diabetes aumenta con la gravedad de la obesidad.En muchas economías desarrolladas, la diabetes es la enfermedad relacionada con la obesidad más prevalente. Aproximadamente un tercio de los adultos con diabetes se clasifican como obesos. Casi todas las personas obesas presentan niveles elevados de glucosa en sangre en ayunas en diversos grados. 4. Mayor susceptibilidad a los trastornos musculoesqueléticos El exceso de peso que soportan las personas obesas supone una carga adicional para el sistema musculoesquelético, especialmente para la columna vertebral y las extremidades inferiores.Los huesos, las articulaciones y otros tejidos que soportan un peso excesivo durante mucho tiempo son como si llevaran a diario una carga innecesaria. Con el tiempo, esto conduce inevitablemente a una tensión acumulada, lo que da lugar a afecciones como artritis, tensión muscular o compresión de las raíces nerviosas espinales. Esto provoca dolor en la cintura, las piernas, los hombros y la espalda, y puede incluso provocar deformidades en las articulaciones, lo que dificulta gravemente la movilidad de las extremidades.
5. Contribución a la dislipidemia
Las personas obesas, especialmente aquellas con obesidad abdominal, son más propensas que la media a padecer hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia y niveles anormalmente elevados de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), mientras que los niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL) se reducen de forma correspondiente.Las razones precisas por las que las personas obesas son propensas a la hiperlipidemia siguen sin estar claras, aunque existen varios factores posibles: aumento de la ingesta de grasas en la dieta, mayor almacenamiento de grasa en el organismo, hiperinsulinemia que puede elevar los lípidos en sangre y alteración de la eliminación de lípidos.
6. Mayor probabilidad de hipertensión
La obesidad está estrechamente relacionada con la hipertensión. Entre las personas obesas de entre 40 y 50 años, la incidencia de hipertensión es un 50 % mayor que entre sus pares no obesos. Una persona moderadamente obesa tiene un riesgo cinco veces mayor de padecer hipertensión que una persona con peso normal, y más del doble que una persona con obesidad leve.
7. Aumento de la carga cardíaca
Las observaciones indican que las personas obesas experimentan un aumento de cuatro veces en las tasas de angina y muerte súbita cardíaca. Esto confirma que la obesidad impone una carga significativa al corazón, causando daño cardíaco.El corazón humano funciona como una bomba, contrayéndose y relajándose continuamente para mantener la circulación sanguínea. En las personas obesas, el exceso de grasa almacenada en la sangre aumenta significativamente el volumen total de sangre, lo que obliga al corazón a ejercer una mayor fuerza durante la contracción. Cuando el corazón se sobrecarga, ya no puede bombear sangre de forma eficaz, lo que provoca una acumulación de sangre en el sistema cardiovascular. Los casos graves pueden incluso manifestarse como una insuficiencia cardíaca pronunciada.
8. Inducción de la enfermedad del hígado graso
Aproximadamente la mitad de las personas obesas desarrollan enfermedad del hígado graso. El hígado sintetiza triglicéridos, pero tiene una capacidad de almacenamiento limitada. En las personas obesas, se altera el equilibrio entre la síntesis y el transporte de triglicéridos. La ingesta elevada de ácidos grasos provoca un aumento de la producción de triglicéridos en el hígado.Se acumulan grandes cantidades de triglicéridos en el hígado, lo que acaba provocando una enfermedad del hígado graso.
9. Provoca trastornos musculoesqueléticos La obesidad puede provocar tres afecciones musculoesqueléticas principales: osteoartritis, artropatía diabética y artropatía gotosa. De estas, la osteoartritis es la más prevalente y la más debilitante. La osteoartritis relacionada con la obesidad afecta principalmente a las articulaciones de la rodilla, con afectación secundaria de las articulaciones de la cadera y los dedos.
10. Mayor susceptibilidad al cáncer en personas obesas
Los estudios epidemiológicos indican que las mujeres obesas corren un mayor riesgo de padecer cáncer de endometrio y cáncer de mama posmenopáusico, mientras que los hombres obesos son más propensos al cáncer de próstata. Además, la obesidad aumenta la susceptibilidad al cáncer de colon y recto, independientemente del sexo. La gravedad de la obesidad se correlaciona directamente con mayores tasas de incidencia de estos tipos de cáncer.
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