Los padres son los cultivadores lentos de la inteligencia emocional de sus hijos.
Encyclopedic
PRE
NEXT
Sin embargo, se debe prestar mayor atención a la base principal de la «educación en inteligencia emocional»: la familia, cuya importancia supera incluso a la de la escuela. Daniel Goleman, galardonado con el Premio a la Trayectoria Profesional de la Asociación Americana de Psicología, afirma claramente en su libro EQ: «La familia es la primera escuela para desarrollar el EQ. Solo los padres con un EQ alto pueden criar hijos con un EQ alto».
Los padres son los encargados de fomentar la inteligencia emocional de sus hijos
El EQ se refiere a la inteligencia emocional de un individuo (coeficiente emocional/inteligencia). En pocas palabras, mide la capacidad de una persona para regular sus propias emociones y gestionar las de los demás. A diferencia del IQ, que está influenciado por la genética de los padres, los niveles de EQ están determinados principalmente por la educación.Daniel Goleman observó que las personas aprenden en gran medida la conciencia emocional y los mecanismos de afrontamiento de sus padres. Si una madre reacciona ante la ira tirando objetos, su hijo puede imitar esta forma extrema de descargar la frustración. Si una madre es reservada y reacia a colaborar, es probable que su hijo desarrolle una disposición similarmente aislada.
Aunque el EQ no está influenciado por el ADN de los padres, el control emocional de los propios padres es el catalizador más directo del EQ incipiente de un niño. Además, la orientación conductual que se proporciona a través de la interacción diaria constituye el indicador principal para que un niño establezca su propio EQ.
El enfoque de crianza lenta en cuatro pasos para plantar las «semillas» del coeficiente emocional en su bebé
Las investigaciones indican que el coeficiente emocional comienza a surgir desde el nacimiento y se forma gradualmente a lo largo de la infancia antes de establecer nuestros conceptos actuales de inteligencia emocional. El desarrollo del cerebro entre los 0 y los 5 años es el período más rápido de toda la vida, especialmente en lo que se refiere a la adquisición de capacidades emocionales.
1. Establecer un sentido de seguridad y confianza
De 0 a 1 año: durante esta etapa, los padres deben participar con frecuencia en diversos juegos con su bebé, enseñarle palabras sencillas y esforzarse por satisfacer su ansioso deseo de explorar el mundo.Más allá del cuidado físico atento, los padres deben proporcionar seguridad emocional y afecto durante este periodo. Esto fomenta la confianza y la seguridad incipientes del bebé en el mundo, sentando una base sólida para el desarrollo de una personalidad equilibrada.
2. Fortalecer y estabilizar las emociones
La «primera fase de rebeldía» surge alrededor de los dos años. Los niños comienzan a distinguir «tuyo» de «mío» y se resisten a compartir sus posesiones. Se excitan e irritan con facilidad. Las emociones se vuelven más matizadas: risas alegres cuando están contentos, una sonrisa al ver a mamá. Los padres deben ayudar a reforzar y estabilizar estas emociones, al tiempo que alejan a los niños de las emociones negativas.
3. Proporcionar oportunidades para experiencias emocionales enriquecedoras
A los tres años, los niños aprenden a expresar sus necesidades más allá del llanto, utilizando acciones y lenguaje para transmitir sus sentimientos e intereses internos. Por ejemplo, un llanto agudo indica una angustia significativa, mientras que golpear puede indicar una frustración grave.Presenciar discusiones entre los padres puede provocar lágrimas, mientras que observar el desánimo de la madre puede llevar a palabras de consuelo como «Mamá, sonríe». En esta etapa, los padres deben dar prioridad a proporcionar diversas experiencias emocionales, al tiempo que canalizan hábilmente los sentimientos ricos y agudos del niño hacia salidas constructivas, fomentando un desarrollo saludable a través de una influencia sutil.
4. Cultivar interacciones interpersonales alegres
Los niños de 4 a 5 años muestran un desarrollo social emergente:vínculos entre padres e hijos, relaciones entre profesores y alumnos y conexiones entre compañeros. Descuidar el afecto puede dejar a los niños emocionalmente hambrientos; el miedo a los profesores puede causar ansiedad relacionada con la escuela; las amistades mal gestionadas pueden fomentar el aislamiento. Por lo tanto, los padres deben fomentar los vínculos en el hogar y supervisar el comportamiento de sus hijos en la guardería o entre sus compañeros.
PRE
NEXT