La relación entre el flujo amarillo y las afecciones ginecológicas
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En términos sencillos, el flujo vaginal se refiere a las secreciones presentes en la vagina. Es un fluido compuesto por moco y exudado secretado por los componentes secretores de los órganos reproductores femeninos.
Para explicarlo con más detalle, los componentes principales del flujo vaginal provienen de las siguientes fuentes:
Mucosidad secretada por las glándulas del orificio cervical y el canal cervical
Mucosidad exudada por el endometrio y la mucosa vaginal
Células epiteliales desprendidas del cuello uterino y la vagina
Una pequeña cantidad de glóbulos blancos
La flora vaginal y sus subproductos metabólicos
Por lo tanto, es importante reconocer que:
El flujo vaginal no tiene relación con la desintoxicación y no implica toxinas ni residuos metabólicos.
Su volumen refleja principalmente las funciones secretoras y exudativas del cuello uterino, el endometrio y la mucosa vaginal.
Cabe señalar que el moco producido durante las relaciones sexuales también forma parte del flujo vaginal. Este se origina principalmente en las glándulas de Bartolino, situadas cerca de la abertura vaginal, que secretan moco cuando se estimulan; sin dicha estimulación, no se produce ningún flujo.
¿Para qué sirve el flujo vaginal?
Algunas personas se preguntan si es posible funcionar sin flujo vaginal, dada su susceptibilidad a problemas. En realidad, esto no es factible, ya que el flujo cumple varias funciones vitales:
1. Lubricación vaginal
La vagina está normalmente cerrada, con sus paredes anterior y posterior estrechamente unidas.
El ambiente húmedo creado por el flujo vaginal reduce la fricción entre estas paredes, protegiendo el revestimiento vaginal de posibles daños. Algunas mujeres se duchan con frecuencia, lo que reduce al mínimo el flujo y daña inadvertidamente la mucosa vaginal.
Además, este ambiente húmedo mejora la elasticidad de la mucosa vaginal, lo que aumenta la satisfacción sexual.
2. Barrera protectora natural
El equilibrio de la flora vaginal que mantiene el flujo vaginal ayuda a repeler los patógenos invasores.
3. Ayuda a la concepción
El flujo alcanza su punto máximo durante la ovulación, principalmente para guiar a los espermatozoides en su camino hacia la fecundación del óvulo. Cabe destacar que los espermatozoides poseen la capacidad única de nadar contra la corriente.
Por lo tanto, el flujo ovulatorio sirve como una pista natural para estos «pequeños renacuajos».
Por el contrario, los cambios en las características del flujo también pueden indicar la ovulación.
4. Indicador de salud
El flujo vaginal suele ser un indicador diagnóstico crucial para los trastornos del tracto reproductivo, lo que explica por qué las mujeres con flujo anormal se someten habitualmente a exámenes rutinarios del flujo.
El flujo normal no es uniforme en su estado
En general, mucha de la información disponible sugiere que un flujo saludable debe tener un único estado: escaso, blanco, viscoso e inodoro.
Sin embargo, esto crea una idea errónea para muchas mujeres, llevándolas a creer que cualquier desviación de esta descripción indica un problema.
En realidad, el flujo no existe en un único estado.
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