¡Relájate! Libérate de la mentalidad «workaholic».
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¿Le resulta difícil pensar en otra cosa que no sea el trabajo después de salir de la oficina? ¿Se encuentra pensando en las tareas pendientes durante los fines de semana? ¿Trabaja tantas horas que rara vez pasa tiempo con sus amigos o familiares?¿La mayoría de sus conversaciones giran en torno a los últimos proyectos, compañeros de trabajo o clientes?
Si ha respondido «sí» a una o más de estas preguntas, es posible que sea un adicto al trabajo (literalmente, alguien adicto al trabajo). Los adictos al trabajo piensan y hablan constantemente de trabajo, incluso en casa o durante las reuniones sociales, y les cuesta establecer límites entre el tiempo personal y el profesional.
Las consecuencias de la adicción al trabajo pueden ser graves, incluyendo efectos perjudiciales para el bienestar físico y emocional, las relaciones con amigos y familiares y, irónicamente, una reducción de la productividad.
Aquí tienes algunas estrategias para contrarrestar las tendencias workaholic:
1. Reduce tus horas de trabajo.Intenta reducir las horas que dedicas al trabajo y aléjate de la oficina. Cuando sea posible, considera la posibilidad de delegar algunas responsabilidades a tus compañeros o empleados. 2. Deja de hacer varias cosas a la vez. Si te encuentras revisando informes habitualmente durante las comidas o atendiendo llamadas relacionadas con el trabajo en fiestas y cenas familiares, ¡detente! Disfruta tranquilamente de tus comidas, desconecta del trabajo y concédete un respiro muy necesario. 3. Reserva tiempo para ti mismo. Esto puede parecer obvio, pero en medio de las presiones del trabajo y las obligaciones familiares, atender las necesidades personales es igualmente vital. Por lo tanto, asegúrate de reservar tiempo semanalmente para ti mismo, libre del trabajo y otros compromisos.
3. Reserva tiempo para ti mismo. Esto puede parecer obvio, pero entre las presiones del trabajo y las responsabilidades familiares, atender tus necesidades personales es igualmente vital. Por lo tanto, asegúrate de programar cada semana un tiempo dedicado exclusivamente a ti, libre de trabajo y distracciones. Aprovecha este tiempo para dedicarte a tus aficiones, hacer ejercicio o simplemente disfrutar de una película o un paseo por el parque. Incluso quince minutos pueden marcar una diferencia significativa.
4. Cuida tu cuerpo. Cuando trabajas duro, tu cuerpo necesita descanso, nutrición y cuidados adecuados para seguir funcionando correctamente. Las personas con exceso de trabajo tienden a trabajar hasta altas horas de la noche, consumir grandes cantidades de café y otras bebidas azucaradas y con cafeína, y optar por la comida basura. Todo esto afecta a tu salud y, en última instancia, repercute significativamente en tu rendimiento laboral.
5. Cultiva las relaciones fuera del trabajo. La vida pasa tan rápido que a menudo olvidamos lo importante que es crear y mantener vínculos con las personas que nos importan. Dedica tiempo cada día a centrarte en quienes te rodean: pregunta a tu pareja cómo le ha ido el día, ayuda a tus hijos con los deberes o ponte al día con un amigo. Si es necesario, programa estos momentos en tu agenda o calendario como si fueran una reunión.
6. Establece prioridades y planifica con cuidado. Cuando añadas una nueva tarea o actividad a tu agenda, elimina otra que requiera la misma cantidad de tiempo y energía. Cuando planifiques tareas, calcula más tiempo del que crees que necesitarás para completarlas, de modo que tengas tiempo suficiente para manejar imprevistos sin sentirte presionado.
7. Considera la posibilidad de acudir a terapia. Muchos adictos al trabajo tienen dificultades para encontrar la felicidad o la satisfacción fuera de la oficina, o utilizan el trabajo para distraerse de problemas más graves. Si esto te suena familiar, habla con un terapeuta sobre tus pensamientos y sentimientos. Recuerda que tu bienestar mental es más importante que cualquier trabajo.
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