La somnolencia diurna no es beneficiosa; ten cuidado con siete posibles dolencias
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Ha llegado la primavera y muchas personas experimentan letargo primaveral, desarrollando el hábito de dormir excesivamente durante el día. Sin embargo, esta práctica es muy perjudicial para la salud. Hay que estar atento a las siguientes siete afecciones.
La somnolencia diurna no es una bendición: tenga cuidado con estas siete dolencias
1. Enfermedades cardíacas
El cerebro actúa como centro de mando del cuerpo, regulando constantemente todos los órganos. El tejido cerebral es excepcionalmente sensible a la isquemia y la hipoxia. Por lo general, aproximadamente una quinta parte de la sangre bombeada por el corazón
se destina al cerebro. En consecuencia, el metabolismo cerebral se ve profundamente influido por la contractilidad cardíaca.Cuando las personas de mediana edad o mayores desarrollan enfermedades cardíacas, la reducción del gasto cardíaco provoca isquemia cerebral e hipoxia, que se manifiestan en forma de letargo y somnolencia excesiva. Si se acompaña de palpitaciones, dificultad para respirar, opresión en el pecho o mareos, especialmente si los síntomas empeoran con la actividad y mejoran con el reposo, es aconsejable someterse a pruebas cardíacas como un electrocardiograma o una ecocardiografía.
II. Anemia
La anemia puede aparecer a cualquier edad, siendo la fatiga y la somnolencia los síntomas tempranos más comunes. Otras manifestaciones pueden ser mareos, dolores de cabeza, tinnitus, visión borrosa, falta de concentración y palidez. Si la somnolencia excesiva va acompañada de palidez, es aconsejable someterse a un hemograma completo o a un panel de anemia en un hospital para obtener un diagnóstico rápido y un tratamiento adecuado.
III. Enfermedad cerebrovascular
En personas de mediana edad y ancianos, la arteriosclerosis cerebral puede provocar un suministro insuficiente de sangre al cerebro, o incluso trombosis que causen infarto cerebral. Esto da lugar a una privación de oxígeno y sangre en el tejido cerebral. Con el tiempo, deteriora la función cerebral normal, lo que se manifiesta como somnolencia persistente. Estos pacientes también pueden experimentar mareos, dolores de cabeza y entumecimiento o debilidad en las extremidades.
IV. Síndrome de apnea del sueño
Esta afección afecta principalmente a hombres de mediana edad y ancianos que son obesos o tienen hábitos poco saludables, como el abuso del alcohol. Los ronquidos son uno de los síntomas más típicos. Debido a la obstrucción de las vías respiratorias superiores causada por diversos factores, la respiración se detiene durante el sueño, lo que provoca una falta de oxígeno. Esto impide la reparación adecuada de los órganos, lo que da lugar a fatiga diurna y somnolencia excesiva.Si se presentan estos problemas, es aconsejable investigar si se trata de apnea del sueño y buscar tratamiento si es necesario.
V. Hipotiroidismo Esta afección se presenta de forma sutil, principalmente debido a una disfunción tiroidea que provoca niveles anormales de hormonas tiroideas. Los síntomas incluyen somnolencia y sueño excesivo, junto con letargo, renuencia a realizar actividades, hinchazón de las extremidades, disminución de la memoria y la función cognitiva, y reacciones lentas.Si el letargo y la fatiga van acompañados de olvidos o inestabilidad emocional, se debe considerar la posibilidad de hipotiroidismo. VI. Enfermedad hepática La fatiga y la pérdida de apetito son indicadores clínicos clave de la enfermedad hepática.Si la fatiga y la somnolencia se presentan junto con síntomas como piel amarillenta y áspera, náuseas, aversión a los alimentos grasos o hinchazón postprandial, se recomienda consultar al médico de inmediato. Realícese pruebas virológicas, evaluaciones de la función hepática y una ecografía del hígado para descartar una enfermedad hepática. VII. Diabetes mellitus Algunas personas con diabetes tipo 2 presentan síntomas iniciales que incluyen debilidad generalizada, somnolencia excesiva y letargo mental.Esto se debe a una oxidación incompleta de la glucosa, junto con la deshidratación de los tejidos y el desequilibrio electrolítico. Por consiguiente, las personas de alto riesgo, como las que son obesas o tienen antecedentes familiares de diabetes, deben someterse a controles periódicos de la glucosa en sangre para su detección y tratamiento tempranos. La somnolencia diurna no es una señal positiva. Hemos cubierto siete afecciones a las que hay que prestar atención. Esperamos que esta información le resulte útil. Por último, le deseamos buena salud y lo mejor para esta primavera.
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