Alimentar a bebés con alergia a la leche
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Sin duda, la leche materna es el alimento ideal para los lactantes. En general, los bebés alimentados con leche materna tienen un menor riesgo de padecer alergias en comparación con los alimentados con leche de fórmula estándar que contiene proteínas lácteas intactas. Esto se debe a que las proteínas de la leche materna son homólogas a las propias proteínas del bebé, lo que las hace hipoalergénicas. Además, la leche materna contiene probióticos como las bifidobacterias, que ayudan a establecer una flora intestinal saludable, regulan el sistema inmunológico del lactante y reducen la susceptibilidad a las alergias.
Si un bebé es alérgico a la leche de vaca y la lactancia materna es objetivamente inviable, la primera opción debe ser una fórmula hipoalergénica con proteínas procesadas. Sustituir la fórmula estándar por una fórmula con proteínas extensamente hidrolizadas o una fórmula a base de aminoácidos es el enfoque dietético recomendado para controlar las alergias alimentarias infantiles.
En el caso de los lactantes con múltiples alergias alimentarias, es aconsejable seguir las recomendaciones alimentarias especializadas de un nutricionista. Una vez confirmada una alergia alimentaria específica, la eliminación de ese alimento de la dieta sigue siendo el único tratamiento eficaz. Por ejemplo, los lactantes menores de un año con alergia a la proteína de la leche de vaca deben evitar estrictamente todos los alimentos que contengan proteína de leche, incluidas las fórmulas a base de leche, los cereales de arroz con proteína de leche y otros productos lácteos.
En general, la introducción de alimentos sólidos complementarios debe retrasarse adecuadamente en el caso de los bebés con alergias alimentarias. En el caso de los lactantes con alergias graves, lo ideal es posponer los alimentos complementarios hasta los nueve meses de edad aproximadamente. Se debe tener especial precaución con los huevos, ya que los bebés alérgicos a la leche también son propensos a las alergias al huevo. En cuanto al pescado y la clara de huevo, que son alérgenos comunes, es aconsejable retrasar su introducción hasta después de los 14 meses de edad.
Además, los alimentos alergénicos son principalmente aquellos ricos en proteínas, como la leche de vaca, los cacahuetes, los huevos, el pescado y el marisco. Los padres de bebés con predisposición a las alergias deben esforzarse por evitar estos alimentos ricos en proteínas.
La sensibilidad puede disminuir
La mayoría de los bebés pierden la sensibilidad a los alimentos alergénicos después de evitarlos durante 1-2 años. Por lo tanto, es aconsejable probar pequeñas cantidades de alimentos previamente restringidos para determinar si es necesario seguir evitándolos. La exclusión prolongada de alimentos alergénicos puede provocar deficiencias nutricionales o trastornos alimentarios, lo que podría afectar al crecimiento y desarrollo del niño.
Los padres comprenden que las alergias infantiles plantean retos considerables, ya que identificar el alérgeno puede resultar difícil. Los síntomas suelen aparecer de forma inesperada, causando una angustia considerable. En el caso de los bebés alimentados con leche, las alergias a la leche son especialmente problemáticas. Por lo tanto, es esencial ajustar la dieta y seguir prácticas de alimentación cuidadosas para minimizar las reacciones alérgicas.
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