Padres: este enfoque de la crianza de los hijos da mejores resultados
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Padres, intenten educar a sus hijos de esta manera para obtener mejores resultados (Red de Salud Pública). I. Cultivar hábitos y buenas costumbres. (1) ¿Qué es un hábito? Definición de hábito: ¿Qué es un hábito? Es una acción automatizada y un patrón de comportamiento estable, formado gradualmente a lo largo de un período prolongado, que representa un comportamiento, una tendencia o una costumbre social que no se altera fácilmente.Como afirmó Chen Heqin, «un hábito es un comportamiento, una acción natural, inconsciente y automática. Por ejemplo, caminar es un comportamiento habitual». No requiere que otros lo indiquen o lo recuerden, ni exige un esfuerzo deliberado por parte de uno mismo: esto es lo que se entiende por «el hábito se convierte en una segunda naturaleza». Los hábitos se encuentran entre las cualidades más duraderas y cruciales que uno posee.(II) Componentes del cultivo de buenos hábitos
El desarrollo de hábitos saludables en los niños pequeños suele abarcar las siguientes áreas: rutinas diarias, hábitos de estudio, patrones de comportamiento y procesos de pensamiento.
(III) La importancia de los buenos hábitos
Los hábitos saludables son la piedra angular del camino hacia el éxito de un niño.
La acción genera hábitos, los hábitos moldean el carácter y el carácter determina el destino.Inculcar hábitos de comportamiento saludables desde una edad temprana es crucial para el desarrollo y el éxito futuros del niño. Por lo tanto, los buenos hábitos deben cultivarse en cada etapa del crecimiento del niño. Los padres deben comenzar con la educación infantil temprana, guiando a los niños para que empiecen con pequeñas tareas cotidianas. Poco a poco, desarrollarán hábitos de comportamiento positivos, moldeándose a sí mismos para convertirse en personas independientes y seguras de sí mismas, con sentido de la responsabilidad, amor por el aprendizaje, aprecio por la vida y capacidad para interactuar bien con los demás.(1) Cultivar hábitos saludables en la primera infancia sienta las bases para formar el carácter del niño. Este período marca la etapa formativa para el desarrollo de los hábitos y el carácter. Todo es nuevo, todo requiere aprendizaje y todo está tomando forma. Los niños poseen una gran maleabilidad y tendencia a imitar, aunque su autocontrol sigue estando relativamente poco desarrollado. Los padres deben abordar esto con mucha paciencia y afecto, comenzando por observar su comportamiento y comprender sus rasgos únicos. A través de una influencia sutil y gradual, pueden fomentar hábitos de comportamiento positivos.
(2) Cultivar hábitos saludables durante la primera infancia es fundamental para formar el carácter del niño. En esta etapa, los niños desarrollan capacidades cognitivas, de juicio y de razonamiento. A través de la resolución de problemas y la observación del mundo con curiosidad, van formando gradualmente sus propias perspectivas y una imaginación audaz. Los padres deben comprender primero los comportamientos de desarrollo de sus hijos durante este periodo, evitando imponerles los estándares y expectativas de los adultos.
(3) A medida que los niños se acercan a la edad de entrar en la escuela primaria, cultive sutilmente hábitos de pensamiento independiente, razonamiento analítico y curiosidad exploratoria. Establezca gradualmente valores sólidos y una visión positiva de la vida.
En esencia, fomentar buenos hábitos desde una edad temprana garantiza a los niños la mitad del camino recorrido en los esfuerzos de la vida, al tiempo que ofrece a los padres la mejor recompensa por una crianza eficaz.Comience con pequeños hábitos de comportamiento, fomentándolos con cuidado para sentar una base sólida para el desarrollo saludable del niño. II. El papel de la educación familiar en la formación de buenos hábitos La educación familiar posee características de influencia temprana, continuidad, autoridad, contagio e inmediatez. Los padres deben aprovechar al máximo estas ventajas para cultivar hábitos positivos en los niños pequeños.
Las familias que favorecen el desarrollo saludable de los niños suelen compartir las siguientes características:
(1) Los padres tienen una gran confianza en sí mismos y mantienen fervientes expectativas sobre los logros futuros de sus hijos, independientemente de las circunstancias.
(2) Los padres proporcionan a los niños una gran variedad de experiencias vitales.
Después de comenzar la escuela, las diferencias en el desarrollo intelectual entre los compañeros dependen en gran medida de la riqueza de sus experiencias preescolares. Los padres sensatos involucran constantemente a sus hijos en diversas actividades beneficiosas para ampliar sus horizontes y exponerlos a un mundo más amplio.
(3) Se centran en fomentar la independencia.
Los niños de tres a cuatro años desean hacerlo todo por sí mismos; los padres deben animarlos a completar de forma independiente las tareas que estén dentro de sus capacidades.
(4) Establezca un conjunto razonable de normas domésticas que los niños puedan aceptar.
Las normas razonables y con base científica son esenciales para guiar el comportamiento de los niños hacia un desarrollo positivo.
(5) Los padres deben ser buenos amigos de sus hijos, buenos maestros y ayudantes competentes en su aprendizaje después de empezar la escuela.
(6) Preste atención al bienestar psicológico del niño y fomente un carácter moral sólido.
(7) Fomente un entorno familiar propicio para cultivar hábitos positivos en los niños pequeños.
La formación de buenos hábitos en un niño depende de un entorno de vida y aprendizaje propicio, como ilustra vívidamente la historia de las tres mudanzas de Meng Mu. Como escenario principal de la vida y el aprendizaje de un niño, ¿qué tipo de entorno debe cultivar el hogar?En primer lugar, hay que predicar con el ejemplo, ya que las acciones hablan más que las palabras. Todos reconocemos la importancia de los hábitos: moldean el carácter, guían el comportamiento y determinan el éxito o el fracaso de una persona, es decir, su destino. Los buenos hábitos son la piedra angular del éxito y benefician a una persona a lo largo de toda su vida. En segundo lugar, hay que trabajar con las inclinaciones naturales del niño, centrándose en la orientación. Cada niño tiene su propia personalidad, aficiones e intereses. Estos intereses y aficiones representan una energía y una motivación latentes, pero requieren nuestra atención, descubrimiento y estímulo para liberar todo su potencial.En tercer lugar, integrar en la vida cotidiana, valorando la aplicación práctica. Independientemente de las circunstancias, todos los niños acabarán entrando en la sociedad y enfrentándose a la realidad. Todo lo que se aprende durante la infancia sirve para este propósito. Por lo tanto, hay que hacer hincapié en la experiencia práctica, entretejiendo la educación en la vida cotidiana, permitiéndoles crecer a través de los retos del mundo real.
III. Métodos de educación familiar para fomentar hábitos positivos en los niños pequeños
1. Métodos para cultivar buenos hábitos
El entrenamiento en hábitos de comportamiento saludables debe comenzar temprano y dentro del entorno familiar. Para animar a los niños a desarrollar comportamientos positivos, los padres pueden adherirse a estos seis principios fundamentales: Primero, un entorno propicio. Segundo, orientación paciente. Tercero, elogios oportunos. Cuarto, modelo ejemplar. Quinto, coherencia resuelta. Sexto, cooperación armoniosa.A continuación se ofrecen directrices específicas para cultivar hábitos en la vida diaria, el comportamiento, el pensamiento y el aprendizaje. (1) Cultivar hábitos saludables en la vida diaria Establecer una rutina diaria razonable. Programar sistemáticamente las actividades diarias clave (comer, jugar, dormir, higiene y aseo) con franjas horarias designadas. Seguir una rutina estructurada ayuda a los niños a adaptarse a una vida ordenada y rítmica, lo que fomenta hábitos saludables, mejora la autosuficiencia y promueve el desarrollo físico y mental integral.Horario diario para niños de 3 a 7 años: Frecuencia de las comidas: 4 veces, con un intervalo de 4 horas entre ellas. Tiempo de actividad: 5-6 horas. Sueño diurno: 2-2,5 horas. Sueño nocturno: 12-12,5 horas.
Cultivar hábitos de sueño saludables
En primer lugar, anime a los niños a dormirse de forma independiente una vez que se acuesten. En segundo lugar, establezca horarios de acostarse consistentes.A la hora de acostarse, cree un entorno propicio para el sueño: mantenga una iluminación suave, comodidad y silencio; evite los ruidos fuertes; absténgase de jugar o excitar al niño en exceso antes de dormir; no le cuente historias que le den miedo; asegúrese de que el niño haya ido al baño antes de acostarse. Si el niño tiene dificultades para conciliar el sueño, evite asustarlo, ya que esto puede perturbar su sueño. Además, cultive el hábito de levantarse a una hora fija.Si un niño se acuesta temprano y descansa lo suficiente, le resultará más fácil despertarse por la mañana. Por lo tanto, una vez establecida una rutina de sueño regular, manténgala sin cambios frecuentes. Cultive buenos hábitos de higiene en los niños. El desarrollo de prácticas de higiene adecuadas beneficia el desarrollo físico y mental del niño, reduciendo la incidencia de afecciones cutáneas, infecciones parasitarias, trastornos gastrointestinales y enfermedades infecciosas.Una vez que los niños puedan alcanzar el grifo, se les debe supervisar mientras se lavan la cara, detrás de las orejas, el cuello, las muñecas y otras zonas con agua corriente. Deben desarrollar el hábito de lavarse las manos y la cara por la mañana y por la noche, y de lavarse las manos al volver a casa o antes de comer. Enseñe a los niños a lavarse las manos antes de las comidas y después de ir al baño, y a limpiarse las manos y la cara siempre que estén sucias.A los dos años, introdúzcase el enjuague con agua hervida enfriada. Entre los tres y los cuatro años, fomente el enjuague después de las comidas y comience a practicar el cepillado de dientes dos veces al día. Asegúrese de que los niños aprendan la técnica correcta de cepillado. A la mayoría de los niños les gusta bañarse; si se muestran reacios, comience con salpicaduras antes de introducir gradualmente la inmersión completa.Durante el verano, báñelos y cámbieles de ropa a diario. En otras estaciones, báñelos y láveles el pelo con regularidad, cambiándoles la ropa interior con frecuencia. Córteles el pelo y las uñas con regularidad. El pelo de los niños debe estar limpio y ordenado. En resumen, la orientación constante de los padres y el estímulo verbal inculcarán gradualmente hábitos de higiene saludables. Cultivar hábitos alimenticios saludables.
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