Cuatro prácticas de crianza para mantener a tu hijo fuera del hospital
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La salud de los niños es la principal preocupación de los padres, pero durante su crecimiento surgen inevitablemente diversos problemas: alergias, infecciones bacterianas, fiebres, etc. Aunque sean leves, las frecuentes visitas al hospital pueden agotar a los padres, causándoles inevitablemente frustración.
Cuatro pasos para que los padres reduzcan las visitas al hospital (Red de Salud Pública)
1.Asegúrate de que tu hijo reciba los suplementos nutricionales adecuados. ¿Cómo pueden los niños fortalecerse? ¿Cómo pueden desarrollar una inmunidad lo suficientemente robusta como para resistir los patógenos? Los padres deben centrarse primero en la dieta de sus hijos, asegurándose de que consuman alimentos nutritivos para desarrollar cuerpos fuertes y sanos, reduciendo así la susceptibilidad a las enfermedades. Se recomienda la lactancia materna durante los primeros seis meses, ya que la leche materna contiene numerosos factores inmunitarios que refuerzan significativamente la inmunidad del niño.¿Por qué los bebés alimentados con leche materna son notablemente más sanos que los alimentados con leche de fórmula? Esto se debe precisamente a la presencia de estos factores inmunitarios en la leche materna. 2. Mejorar el ejercicio físico. No hay que dar por sentado que los niños pequeños no necesitan ejercicio ni actividad física. El movimiento diario es esencial para una buena salud. La natación es adecuada para los niños pequeños, ya que aumenta la capacidad pulmonar y reduce la susceptibilidad a las infecciones respiratorias.La natación también favorece el desarrollo de los músculos de las piernas, ayuda a la circulación sanguínea de todo el cuerpo y beneficia enormemente la salud en general. Los recién nacidos pueden nadar; solo una o dos sesiones semanales favorecen significativamente su bienestar y les ayudan a relajarse, ya que se mueven de forma natural en el útero. Los juegos diarios que implican sujetar suavemente las manos y estirar los pies también son ejercicio, y un masaje adecuado proporciona una estimulación excelente.
3. Hidratación oportuna y adecuada
¿El consumo diario de leche significa que los niños no necesitan agua adicional? Por supuesto que no. La ingesta de leche y el consumo de agua son dos cosas distintas. Las madres deben asegurarse de que los niños se hidraten a lo largo del día. Ofrézcales agua cuando tengan sed y déles unos sorbos de agua tibia sin gas después de las tomas de leche. Esto limpia la boca y repone los líquidos.Muchas madres descuidan esta rutina de hidratación, lo que contribuye a que los niños desarrollen enfermedades o experimenten síntomas relacionados con el calor. 4. Mantener espacios de vida limpios y bien ventilados Algunos hogares carecen de prácticas de higiene constantes, lo que da lugar a entornos sucios en los que los niños pueden tocar o entrar en contacto con superficies que albergan patógenos.Por lo tanto, mantener un entorno doméstico higiénico, garantizar una buena ventilación en el interior y el exterior, y sacar a los niños al sol con regularidad contribuye a su salud y reduce la necesidad de acudir al hospital. Las enfermedades suelen entrar por la boca; cuando los niños están expuestos a un entorno repleto de gérmenes, se vuelven muy susceptibles a las infecciones. Los padres deben minimizar las visitas a lugares concurridos donde los niños puedan estar expuestos a grandes aglomeraciones, reduciendo así la probabilidad de infección.
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