Seis enfoques de tratamiento para el trastorno de ansiedad
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La neurosis de ansiedad, comúnmente conocida como trastorno de ansiedad, hace que quienes la padecen experimenten una inquietud persistente o incluso miedo. ¿Qué grupos son más susceptibles a esta afección en la vida diaria? ¿Cómo podemos tratar eficazmente el trastorno de ansiedad?
¿Qué tipo de personas son propensas a desarrollar trastornos de ansiedad?
Perfeccionistas: las personas que exigen la perfección en todo lo que hacen invierten toda su energía en las tareas. Desde otra perspectiva, muestran una fuerte posesividad y un impulso de control, lo que clínicamente se describe a menudo como tendencias obsesivas.
Cuando los perfeccionistas se encuentran con tareas sin terminar, experimentan una ansiedad intensa y se sienten profundamente inquietos. En consecuencia, insisten en completar todo el mismo día y se ponen extremadamente tensos cuando se enfrentan a asuntos pendientes. Si los demás no cumplen con sus exigentes estándares cuando colaboran, se sienten insoportablemente incómodos. Estas personas son significativamente más susceptibles a los trastornos de ansiedad.
Las personas con complejo de inferioridad suelen albergar una profunda inseguridad. Algunas están convencidas de que su apariencia, sus atributos físicos, su elocuencia, sus expresiones faciales, su rendimiento académico o su forma física son insuficientes en todos los aspectos. Esta creencia profundamente arraigada aflora cada vez que interactúan con otras personas, lo que les impide relajarse durante las conversaciones o las relaciones sociales. Se sienten constantemente inadecuadas en todos los aspectos.Algunas personas experimentan rigidez muscular facial inmediata, incapacidad para abrir la boca o incluso una sensación de opresión en la garganta cuando perciben las miradas de los demás. La inferioridad excesiva a menudo se convierte en un trastorno de ansiedad social.
El exceso de egocentrismo puede acabar transformándose en ansiedad. Estas personas tienden a ser egocéntricas y prestan una atención anormal a su salud. Cuando surge cualquier peculiaridad corporal, muestran un profundo malestar y acaban desarrollando trastornos de ansiedad graves.
Seis conceptos erróneos comunes sobre los trastornos de ansiedad
Concepto erróneo 1: Los sentimientos ocasionales de ansiedad en la vida diaria significan un trastorno de ansiedad.
Realidad: Experimentar ansiedad en la vida cotidiana es perfectamente normal; nadie puede estar realmente libre de preocupaciones.
En primer lugar, debemos determinar si nuestra ansiedad es «excesiva», «persistente» o «innecesaria». En segundo lugar, debemos observar si esta ansiedad afecta negativamente al funcionamiento diario, por ejemplo, impidiendo asistir al trabajo o a la escuela. Solo la ansiedad que cumple ambos criterios merece una atención y una intervención serias.
Idea errónea n.º 2: los trastornos de ansiedad equivalen a una enfermedad mental.
Realidad: lo que la gente suele denominar «enfermedad mental» suele referirse a la esquizofrenia. Los trastornos de ansiedad constituyen una forma de angustia emocional, una de cuyas causas es la secreción insuficiente de neurotransmisores en el cerebro. Sin embargo, esto difiere de los desequilibrios de neurotransmisores asociados a la esquizofrenia. Por lo tanto, los trastornos de ansiedad no son en absoluto sinónimos de esquizofrenia y, en la gran mayoría de los casos, no implican síntomas como alucinaciones auditivas o delirios.
Idea errónea n.º 3: Los trastornos de ansiedad se deben principalmente a rasgos de la personalidad, normalmente asociados con la introversión. Para superar la ansiedad, es necesario cambiar completamente la personalidad.
Realidad: Aunque algunas personas con trastornos de ansiedad pueden tener personalidades introvertidas, esto solo representa un posible factor contribuyente. Hay muchos otros elementos congénitos o adquiridos que desempeñan un papel importante, como la predisposición familiar, los desequilibrios de neurotransmisores, la exposición prolongada a un estrés severo, los patrones de pensamiento personales y los hábitos de vida. Por lo tanto, no es necesario intentar cambiar deliberadamente la personalidad; lo importante es una intervención específica.
Idea errónea número cuatro: por muy grave que sea el trastorno de ansiedad, se puede superar por completo con la sola fuerza de voluntad.
Realidad: aunque afrontar el malestar emocional con resiliencia puede aliviar los síntomas de forma positiva, superar los trastornos de ansiedad no depende únicamente de la fuerza de voluntad personal. Para tener éxito, es esencial adoptar enfoques profesionales y sistemáticos, como literatura especializada de autoayuda, asesoramiento psicológico y, en los casos más graves, apoyo farmacológico.
Concepto erróneo número cinco: los trastornos de ansiedad pueden curarse simplemente tomando medicamentos psiquiátricos de forma regular y según lo prescrito.
La verdad: aunque la medicación puede ser beneficiosa para los trastornos de ansiedad, sus causas no son puramente fisiológicas. Entre los factores clave también se incluyen los patrones de pensamiento inadaptados y los mecanismos de afrontamiento ineficaces. Por lo tanto, la medicación y el asesoramiento psicológico deben ser enfoques complementarios.
Idea errónea número seis: Las personas con ansiedad sufren porque su vida es demasiado estresante; simplemente necesitan aprender a relajarse, hacer viajes para desconectar o visitar centros de bienestar para recibir «tratamientos de spa».
Realidad: Es cierto que muchas personas con ansiedad tienen dificultades para relajarse en su vida diaria, por lo que cultivar la calma y mantener un estilo de vida equilibrado ayuda significativamente a aliviar la ansiedad.Sin embargo, los trastornos de ansiedad no son solo el resultado de presiones excesivas en la vida. Los verdaderos causantes son los patrones de pensamiento negativos subyacentes y los comportamientos negativos asociados. Además, los métodos para aliviar el estrés inmediato, como tomarse un descanso o viajar, a menudo solo abordan los síntomas. No es realista viajar o recibir tratamientos de spa todos los días. Para abordar eficazmente la causa raíz, debemos centrarnos en los problemas fundamentales que desencadenan y perpetúan los trastornos de ansiedad.
Cómo salir de la ansiedad
Cuando nos invade la ansiedad, ¿qué métodos podemos emplear para liberarnos de su control?
1. Intente relajarse por sí mismo.
Esto implica liberarse de las emociones tensas. Por ejemplo: cuando se sienta un poco mejor, imagine varias situaciones potencialmente peligrosas, empezando por las más leves.Repita este proceso. Poco a poco, descubrirá que contemplar cualquier escenario peligroso o la secuencia completa ya no le provoca ansiedad. En ese momento, el ejercicio habrá concluido.
2. Cultive la autorreflexión.
Algunas ansiedades neuróticas se derivan de la represión por parte del paciente de ciertas experiencias emocionales o deseos. Estos se suprimen hasta el punto de quedar inconscientes, pero persisten, acechando en el subconsciente y manifestándose como síntomas.Durante un episodio, es posible que solo se sienta angustia y ansiedad sin comprender la causa. En tales casos, la autorreflexión es esencial para articular los desencadenantes subconscientes del sufrimiento. Puede ser necesario dar rienda suelta a las emociones, y los síntomas a menudo se disipan después de liberarlas. III. Emplear la autoestimulación. Las personas con neurosis de ansiedad suelen experimentar pensamientos acelerados, inquietud y angustia profunda cuando surgen los síntomas.En esos momentos, emplear técnicas de autoestimulación puede desviar la atención. Por ejemplo, cuando los pensamientos se vuelven espirales, dedíquese a leer un libro interesante o realice un trabajo físico extenuante para desplazar las preocupaciones dolorosas. Esto evita que surjan más síntomas derivados de la rumiación, al tiempo que mejora la capacidad de adaptación. IV. Cultive la confianza en sí mismo. La seguridad en uno mismo es esencial para superar la ansiedad neurótica.Las personas que carecen de confianza en sí mismas dudan de su capacidad para realizar tareas y afrontar retos, exagerando la probabilidad de fracasar, lo que genera preocupación, tensión y miedo. Por lo tanto, como persona que padece ansiedad neurótica, primero debe cultivar la seguridad en sí mismo y disminuir los sentimientos de inferioridad. Crea que cada aumento de confianza reduce ligeramente la ansiedad; recuperar la seguridad en sí mismo acaba por eliminar la ansiedad.
A medida que se intensifican las presiones sociales, la incidencia de esta afección sigue aumentando.Aunque los trastornos de ansiedad son afecciones psicológicas comunes, persisten los conceptos erróneos sobre quienes los padecen. Solo enfrentándose activamente a la enfermedad se puede lograr una recuperación más rápida. La ansiedad en sí misma no es aterradora, ya que puede afectar a cualquiera; lo que realmente da miedo es quedar atrapado en ese estado a largo plazo. Cuando surja la ansiedad, pruebe los enfoques descritos anteriormente. Si no es capaz de superarla por sí mismo, busque ayuda psicológica profesional para vencerla juntos. Cuide su bienestar mental, ¡empezando ahora mismo!
Hoy hemos explorado varios aspectos de los trastornos de ansiedad, con la esperanza de que esta información resulte útil para quienes actualmente viven bajo una presión significativa. Que todos nuestros lectores estén libres de angustia psicológica.
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