¿Cuáles son las cinco etapas de la depresión?
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Todos reconocemos que la depresión es profundamente angustiosa.Muchos expresan su angustia en Internet y reciben ánimos y apoyo de otros internautas. Esto refleja la conciencia generalizada sobre la depresión, una afección que afecta a numerosas personas. Hoy en día, la mayoría de las personas son susceptibles de desarrollar depresión. ¿Conoce las etapas que se suelen experimentar cuando se sufre depresión?
Las causas de la depresión son múltiples y se clasifican, en términos generales, en dos tipos: subjetivas y objetivas.Los factores subjetivos se derivan de desequilibrios endocrinos en el cerebro; los factores objetivos se originan principalmente en la familia, las circunstancias de la vida y la sociedad. Algunos ejemplos son los problemas dentro de la familia de origen, los acontecimientos traumáticos, las rupturas sentimentales, la pérdida de seres queridos o el abuso psicológico y físico sufrido durante la infancia o la adolescencia, que pueden desencadenar la enfermedad. La depresión también progresa a través de fases distintas para quienes la padecen. Cuanto mayor es el impacto externo, más grave tiende a ser la depresión y más tiempo puede permanecer latente en el organismo.
Fase uno: descuidar los propios sentimientos
Los seres humanos son criaturas sociales que necesitan la atención de los demás y el apoyo mutuo para prosperar. Cuando una persona no recibe el cuidado suficiente o se da cuenta de su propio desánimo mientras los demás ignoran sus sentimientos, algunas desarrollan un distanciamiento psicológico y una cognición distorsionada. Con el tiempo, esto se manifiesta en forma de reticencia, tristeza o irritabilidad.
Sin embargo, la mayoría opta por enmascarar sus emociones. Cuando los sentimientos afloran, los reprimen, fingiendo calma e indiferencia. Creen que la represión resuelve el problema, pero las emociones persisten, latentes en el fondo, simplemente ocultas a la vista.
El enfoque correcto en esta etapa es:
Debes empezar a dar prioridad a tus propios sentimientos y establecer límites con quienes te rodean. Si siguen sin estar dispuestos a reconocer tus emociones, abandona ese entorno y busca uno más saludable.
Si las circunstancias lo impiden, busca a alguien dispuesto a escucharte. En realidad, basta con una sola persona que vea tus emociones.
Si ninguna de las dos cosas es factible, aprieta los dientes y aguanta. Cada vez que surjan emociones, no las reprimas, encuentra tu propia manera de resolverlas. Desarrolla silenciosamente tus capacidades y crea las condiciones para marcharte.
Segunda etapa: incidentes menores desencadenan grandes estallidos emocionales
Incluso los asuntos más insignificantes te causan una profunda angustia. Temes que los demás te consideren irracional, que hagas una montaña de un grano de arena.
Este miedo intensifica tu desesperación por obligarte a parecer normal, esforzándote desesperadamente por reprimir esas abrumadoras emociones negativas.
Estas personas suelen enterrar la depresión en lo más profundo de su ser, hasta que se acumula hasta alcanzar una masa crítica y estalla de forma explosiva.
Te vuelves aún más temeroso, te esfuerzas desesperadamente por parecer normal y te esfuerzas por reprimir esa inmensa emoción negativa. Estas personas suelen reprimir la depresión internamente. Una vez que alcanza un cierto umbral, estalla de forma explosiva. Las consecuencias de esta explosión son aterradoras: no solo intensifica la carga psicológica, sino que también altera la forma en que los líderes, los compañeros de trabajo y la familia te perciben, lo que repercute en tu calidad de vida futura.
Poco a poco, te ves privado de la energía necesaria para vivir; lentamente, empiezas a perder amigos. Ellos perciben tu falta de alegría en las experiencias compartidas, la ausencia de comprensión mutua, el desvanecimiento del placer de pasar tiempo juntos. Tú también careces de energía para socializar.
El enfoque correcto en esta etapa es:
Impulsados por un instinto primario de autoconservación, muchos buscan instintivamente a alguien en quien confiar.Encuentra una vía adecuada para desahogarte, ya sea confiando en alguien dispuesto a escucharte repetidamente a lo largo del tiempo, publicando en foros apropiados o vías similares. Di lo que tengas que decir, deja salir tu ira, llora si lo necesitas, desahoga tu frustración...
Etapa tres: Colapso emocional
Comenzarás a experimentar importantes arrebatos emocionales, o lo que podría denominarse un colapso emocional.A pesar de tus mejores esfuerzos, pierdes todo el control. Los arrebatos estallan indiscriminadamente (ira, sollozos o histeria total), sin importar la hora o el lugar. Estos colapsos son aterradores y te dejan completamente desquiciado. Asuntos triviales pueden desencadenar impulsos suicidas.
Estos colapsos hacen que tu círculo de amigos se reduzca y que tu trabajo (o tus estudios) se vean afectados. Te invade el miedo, intentas desesperadamente aferrarte a lo que has perdido, pero te sientes totalmente impotente para hacerlo. Esto te provoca una profunda desesperación, la sensación de que no hay salida, que no quedan soluciones, que la vida se ha acabado. Esa desesperanza y ese terror pueden empujar fácilmente a alguien al suicidio.
El enfoque correcto en esta etapa es:
En realidad, el curso de acción adecuado es similar al de la segunda etapa y requiere atención inmediata: abordar sin demora esa inmensa masa de emociones negativas. No esperes a que se produzca un colapso emocional total. Una vez que hayas liberado ese peso emocional, el colapso se disipará. Entonces podrás reanudar tu vida social, tus estudios y tu trabajo con normalidad.Nada ha terminado realmente, ni tu vida está arruinada. ¡Solo necesitas una breve pausa!
Etapa cuatro: desregulación funcional
Tus habilidades sociales comienzan a disminuir en la etapa dos y se pierden por completo en la etapa cuatro. Posteriormente, tu capacidad para estudiar y trabajar se erosiona gradualmente. Te costará concentrarte, experimentarás un deterioro de la memoria y te encontrarás totalmente incapaz de actuar. Esencialmente, cualquier intento de estudiar o trabajar desencadena una cascada de malestar físico.
Poco a poco, pierdes interés en tu entorno hasta que todo tu entusiasmo desaparece. Solo querrás quedarte encerrado, incapaz de moverte, sin siquiera energía para comer. Muchas personas no pueden soportar esta etapa y se quitan la vida.
El enfoque correcto en este punto es:
La única opción adecuada es buscar tratamiento profesional en un hospital psiquiátrico. Solo a través de la atención especializada se puede evitar caer en el abismo del suicidio.
Etapa cinco: resistencia a todo
Exteriormente, no parece haber ninguna anomalía: se come con alegría y se sonríe felizmente como cualquier otra persona. Sin embargo, internamente, se ha cerrado el mundo exterior desde hace tiempo, volviéndose insensible y neurótico. A menudo, se cierra con llave la puerta del corazón, distanciándose de los amigos y la familia. Se desarrolla una misteriosa fascinación por las pinturas, la música y las películas impregnadas de muerte.
El enfoque correcto en esta etapa es:
En primer lugar, buscar tratamiento psiquiátrico profesional en un hospital especializado para abordar la depresión desde su raíz patológica.
En segundo lugar, con el apoyo de un terapeuta, volver a aceptarse a uno mismo y reconstruir los marcos cognitivos.
En tercer lugar, priorizar el bienestar físico y confiar en las señales emocionales, sincronizando el cuerpo, la razón y los sentimientos.
Corregir los patrones de pensamiento y los hábitos de comportamiento erróneos, como liberar las emociones reprimidas, exige un esfuerzo sostenido y repetitivo. Durante esta reconstrucción, las recaídas y los contratiempos son habituales. No hay que temer estos momentos, ya que no son verdaderas recaídas.
Nota:
1. Las distorsiones cognitivas no pueden resolverse inicialmente solo con el razonamiento. El aumento de la sensibilidad, la desconfianza, el pensamiento ilógico y la disminución de la fuerza de voluntad acompañan a las anomalías fisiológicas del cerebro. Abordar estas manifestaciones físicas sin medicación es inútil;
2.Tras la aparición de la depresión, el cuerpo sufre numerosos cambios en el cerebro y los órganos como mecanismo de autoprotección. Por ejemplo, la atrofia o la alteración de muchas regiones del cerebro pueden provocar una falta de fuerza de voluntad y un deterioro del razonamiento lógico. Los niveles insuficientes de hormonas suprarrenales o neurotransmisores pueden causar debilidad muscular y letargo. El efecto combinado de estos factores fomenta las tendencias evasivas, y el desarrollo de la indefensión aprendida es especialmente grave.En esta etapa, en la que se manifiestan la ansiedad social y el aislamiento, la medicación se vuelve indispensable. La depresión se divide en dos categorías: fisiológica y psicológica. La depresión fisiológica suele deberse a una deficiencia de serotonina o a un desequilibrio endocrino; la depresión psicológica surge de un estado de ánimo bajo prolongado provocado por estímulos externos. La depresión psicológica solo puede tratarse mediante psicoterapia.Si experimenta las etapas descritas anteriormente, emplee métodos adecuados para controlar sus emociones. Cuando la afección se vuelve realmente grave, la medicación es la única opción.
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