Tratamiento para el quiste de Bartolino
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El quiste de Bartolino es una afección clínicamente significativa, comúnmente conocida como quiste de la glándula de Bartolino. ¿Cómo se trata el quiste de Bartolino? Una vez desarrollado, esta afección se manifiesta como un quiste del tamaño aproximado de un dátil, de ahí el nombre de quiste de Bartolino. Es importante reconocer esta afección y buscar tratamiento oportuno.Tras el desarrollo de un quiste de Bartolino, esta afección surge de la obstrucción en la abertura del conducto de Bartolino, junto con una secreción glandular persistente que conduce a la retención o a quistes inflamatorios graves.Durante el parto, los traumatismos en los tejidos vaginales externos y perineales pueden provocar la formación de tejido cicatricial grave que obstruye la abertura del conducto glandular, lo que convierte esta afección en grave. Por lo tanto, se debe prestar especial atención al tratamiento de los quistes de Bartolino.
Los quistes de Bartolino varían en tamaño, y suelen crecer gradualmente de pequeño a grande a lo largo de los años sin cambios. Por lo general, son solitarios, rara vez superan el tamaño de un huevo y pocas veces se presentan de forma bilateral. Los quistes pequeños y no infectados pueden no causar síntomas y, a menudo, se descubren de forma incidental durante los exámenes ginecológicos. Los quistes más grandes pueden provocar una sensación de pesadez o plenitud en la vulva, o causar molestias durante las relaciones sexuales.
El examen revela que los quistes son predominantemente unilaterales, aunque se dan casos bilaterales. La piel que los recubre parece normal. Situado en la región de la glándula vestibular, posterior e inferior a los labios mayores y entre la comisura labial, el quiste se presenta como semilunar, ovalado o circular. Provoca un abultamiento lateral prominente de los labios mayores, con aplanamiento de los labios menores afectados. El quiste es móvil y no es sensible.Durante los periodos de actividad sexual frecuente, el quiste puede agrandarse rápidamente. En casos de infección secundaria, el enrojecimiento localizado, la hinchazón y el dolor se vuelven pronunciados, acompañados de síntomas sistémicos como fiebre. El quiste puede progresar a un absceso.
En cuanto al tratamiento de los quistes de Bartolino, una vez diagnosticados, es esencial un manejo adecuado. Para los quistes más pequeños detectados, puede que no sea necesaria una intervención quirúrgica; basta con un seguimiento regular. Sin embargo, los quistes más grandes que presentan síntomas significativos o episodios recurrentes requieren tratamiento quirúrgico.
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