Siete estados psicológicos antes y después de dimitir, y sus soluciones
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Para ayudarte a gestionar mejor tus emociones sin afectar negativamente a tus compañeros de trabajo, hemos recopilado varias «recetas» que pueden ser el remedio perfecto. Síntoma uno: ira. Tu jefe es un idiota, así que finalmente estallaste: «¡Eres un inútil!», y saliste furioso como en una escena de película. La ira nubló tu juicio.
Receta:
Recuerda que salir así deja una impresión negativa permanente. Tu jefe tiene la llave de tu promoción profesional. Piénsalo dos veces antes de perder los estribos.
Síntoma dos: éxtasis
Tu nuevo puesto viene acompañado de 2,5 millones de dólares en opciones sobre acciones. Después de presentar tu renuncia, te animan a organizar una gran fiesta. Estás sumido en la euforia, flotando en el aire sin peso.
Receta:
Controla tu entusiasmo excesivo para evitar que se desborde y convierta la alegría en tristeza.Recuerda que nada en este mundo es perfecto, ni nada es gratis: incluso el trabajo «soñado» tiene sus propios problemas. Síntoma tres: melancolía. Sabes que deberías sentirte feliz, ya que has renunciado para aprovechar una oportunidad mejor. Sin embargo, sientes una profunda nostalgia por el ambiente de trabajo de tu antigua empresa.
Receta:
Simplemente recuerda por qué renunciaste. Lo pensaste detenidamente antes de irte; superarás esta fase.
Síntoma cuatro: culpa
Al entregar un trabajo que consideras deficiente, desearías poder volver atrás en el tiempo. Anhelas asumir más responsabilidades, pero ya se ha bajado el telón. La culpa te corroe.

Receta:
No puedes completar todas las tareas antes de tu fecha de salida; la culpa es inevitable. Termina lo que puedas razonablemente, entrega el resto y vete.
Síntoma cinco: indecisión
Has presentado tu renuncia, pero sigues dudando constantemente. Te encuentras buscando el teléfono, tentado de preguntar si puedes retirarla.
Receta:
Este «nerviosismo» previo a la transición es perfectamente natural. Recuérdate a ti mismo por qué elegiste el nuevo puesto. Una vez que hayas aclarado tus pensamientos, volverás a ser tú mismo.
Síntoma seis: celos
Una vez que se difunde la noticia de tu nuevo puesto, tus compañeros más cercanos en la oficina comienzan a tratarte con frialdad.
Receta:
Es posible que tus compañeros más cercanos se sientan abandonados. Invítalos a almorzar y asegúrales que vuestra amistad va más allá del trabajo.
Síntoma siete: aburrimiento
En medio del desánimo y la sensación de pérdida, soportas tus últimas dos semanas como si cada día fuera una eternidad.
Receta:
¿Es esta la impresión que quieres dejar? «¡Oh, ese es el que bajó la moral de toda la oficina!». Has decidido marcharte, ¿por qué no pasar tus últimos días trabajando con optimismo y aún más diligencia?
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