¡Seis precauciones esenciales para correr en primavera!
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A menudo se dice que los planes del año se hacen en primavera. La primavera es la mejor estación para correr. Entonces, ¿qué debemos tener en cuenta al correr en primavera? Horarios óptimos para correr El mejor momento para correr en primavera es dos o tres horas después de comer. Por la tarde, los niveles de oxígeno son abundantes y los músculos del cuerpo están suficientemente activados. Por lo tanto, el horario ideal para correr en primavera es entre las 4 y las 5 de la tarde.Sin embargo, si estás en buena forma física y has mantenido una rutina constante de correr por la mañana, puedes continuar con este hábito. Es recomendable descansar brevemente después de despertarse, realizar algunas tareas domésticas ligeras o ejercicios de calentamiento antes de salir. Cuando se corre con el estómago vacío por la mañana temprano, lo mejor es consumir una bebida deportiva para ayudar a la digestión y reponer energías, o comer un plátano, aproximadamente 30 minutos antes.
El calentamiento previo a la carrera es esencial
Independientemente de la temperatura, ¡el calentamiento antes de correr es imprescindible! Los calentamientos previos a la carrera alivian eficazmente la rigidez muscular y estiran el tendón de Aquiles. Su objetivo principal es prevenir lesiones. Aunque correr parece fácil, cada pisada ejerce una fuerza de impacto varias veces superior al peso corporal sobre los tobillos, lo que supone un estrés importante para los cuerpos que no están preparados.Por lo tanto, incluso para un trote suave, es fundamental calentar antes. Elegir la ropa para correr Ropa: opta por prendas cálidas y resistentes al viento. En las temperaturas ligeramente frescas de la primavera, ponte una camiseta de manga corta debajo y una camiseta fina de manga larga encima. Para la parte inferior del cuerpo, elige pantalones ligeros o mallas de compresión.Opte por camisetas transpirables, que absorban la humedad y se sequen rápidamente. Una vez que empiece a correr, puede quitarse la capa exterior y atársela a la cintura si suda, y volver a ponérsela cuando termine para evitar resfriarse.
Es especialmente importante tener en cuenta que las mañanas y las tardes de primavera suelen ser más frías, mientras que las temperaturas del mediodía suben rápidamente. Se producen importantes fluctuaciones de temperatura. El ajuste de la ropa para correr por la mañana, al mediodía y por la tarde debe hacerse en función de las condiciones meteorológicas imperantes.
Zapatillas y calcetines para correr: prioriza la estabilidad
La circulación sanguínea en la parte inferior del cuerpo es generalmente peor que en la parte superior, lo que la hace más susceptible al enfriamiento por el viento. Por lo tanto, es esencial proteger los pies.Elegir el calzado y los calcetines adecuados mejora significativamente la experiencia de correr. Por lo tanto, es fundamental contar con unas zapatillas y unos calcetines cómodos y que se ajusten bien. Después del frío del invierno, las superficies exteriores se endurecen un poco; los corredores también pueden sentir rigidez al salir al aire libre por primera vez. En este momento, la estabilidad debe ser la consideración principal a la hora de elegir las zapatillas para correr. Un par que ofrezca una amortiguación moderada y un apoyo adecuado es una excelente opción.
Gorro: principalmente para abrigarse y protegerse del sol
Dado que el clima a principios de primavera oscila entre el calor y el frío, con mañanas y tardes más frescas, llevar un gorro mientras se corre ayuda a retener el calor corporal y evita resfriarse. La luz solar primaveral puede ser especialmente intensa, por lo que lo ideal es un gorro con visera, que proporciona calor y protege del resplandor.
La hidratación es fundamental
La primavera trae consigo aire seco y temperaturas más altas, lo que hace que sea habitual tener sed durante las carreras. El aumento de la transpiración provoca una mayor pérdida de líquidos que en invierno, por lo que es necesario reponerlos a tiempo.Para distancias de alrededor de 5 kilómetros, no es necesario llevar agua; rehidrátate después de terminar. Para carreras más largas, de aproximadamente 10 kilómetros, es mejor llevar agua e hidratarse rápidamente. No esperes a sentir sed, ya que para entonces es demasiado tarde para que el cuerpo absorba los líquidos de forma eficaz. Durante las carreras largas, el cuerpo no solo agota el agua, sino que también quema glucógeno y grasa (normalmente, el glucógeno se utiliza durante los primeros 40 minutos, tras los cuales comienza la quema de grasa).. Aunque la quema de grasa puede ser nuestro objetivo deseado, es recomendable reponer los carbohidratos. Después de correr, consume bebidas deportivas para reponer azúcares, sales, electrolitos y oligoelementos.
Controla el volumen de carrera
Evita aumentar bruscamente el volumen de carrera en primavera. Después del periodo de rigidez física del invierno, aumenta gradualmente la actividad para despertar el cuerpo. Los picos de intensidad repentinos pueden provocar lesiones en los tendones de Aquiles, los tobillos y otras zonas.
Para aquellos que vuelven a hacer ejercicio después de un largo descanso, comiencen con objetivos modestos, idealmente 30 minutos de trote. Esta duración es generalmente manejable y permite que el metabolismo del cuerpo se ajuste, lo que permite una respiración suave y un movimiento ligero. Si desean prolongar la carrera, aumenten gradualmente hasta unos 40 minutos. Siempre que su condición física y su resistencia lo permitan, no hay un límite estricto en cuanto a la duración.
En cuanto a la frecuencia, por lo general se recomienda correr tres veces por semana. Si las obligaciones laborales lo limitan a una vez por semana, también es aceptable. Para aquellos que se sienten tentados a correr a diario, lo mejor es limitar las sesiones a cinco veces por semana. Superar este límite puede acumular inadvertidamente fatiga en los huesos y las articulaciones, además de tensión psicológica, lo que podría convertirse en un precursor de lesiones.
El estiramiento después de correr es esencial
Después de terminar de correr, asegúrate de realizar ejercicios de estiramiento completos. Muchas personas que corren con poca frecuencia experimentan diversos grados de dolor al día siguiente. El estiramiento después del ejercicio previene y alivia eficazmente estas molestias. Para quienes hacen ejercicio con regularidad, el estiramiento después del entrenamiento reduce significativamente el riesgo de lesiones deportivas y prolonga la vida activa.Para quienes se comprometen a hacer ejercicio con regularidad, incorporar un entrenamiento de fuerza adecuado después de los estiramientos puede mejorar aún más el rendimiento deportivo. La primavera ya está aquí, ¿a qué distancia puede estar el running? ¡Ponte en marcha ahora! ¡Corre, no te detengas!
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