Prevenir la adicción: la crianza durante la primera infancia es clave
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El desarrollo de una adicción en una persona viene determinado por factores muy complejos. Naturalmente, sin tentaciones externas, las personas no pueden obsesionarse con algo y la adicción sería imposible. Sin embargo, si las personas poseen una conciencia racional e independiente y un fuerte autocontrol, las tentaciones externas tendrán dificultades para ejercer influencia.
El avance de la sociedad es imparable y su creciente diversidad es una tendencia inevitable. Por lo tanto, reforzar la propia resistencia a la adicción es clave para su prevención.
Sin embargo, aunque los factores psicológicos influyen significativamente en la susceptibilidad a la adicción, la formación de la psique de una persona es un proceso prolongado. Además, las experiencias de la infancia suelen ejercer una profunda influencia durante esta fase de desarrollo. Es fundamental señalar que, durante la infancia, el control sobre nuestras vidas no reside en nosotros mismos, sino en nuestros padres u otros tutores. En esencia, la formación de nuestra psique suele estar en manos de otros.En pocas palabras, la educación durante la primera infancia determina directamente la probabilidad de que un niño desarrolle una adicción más adelante en su vida. Según la teoría del desarrollo psicológico de Lacan, el período comprendido entre los 3 y los 12 años constituye la etapa fundamental para la formación de la personalidad, la visión del mundo y los valores. En consecuencia, los marcos cognitivos que los niños establecen durante esta franja de edad suelen ejercer una influencia que dura toda la vida. Por lo tanto, el grupo de edad de 3 a 12 años representa la fase más crítica para la prevención de las adicciones.
1. Las edades comprendidas entre los 3 y los 6 años marcan la formación inicial de la personalidad, cuando el carácter y los conceptos sociales comienzan a tomar forma. Los niños carecen del sentido del bien y del mal y empiezan a imitar a los adultos. Los padres deben adoptar un enfoque de no intervención, centrándose en los intereses y aficiones del niño, al tiempo que son conscientes de sus propias palabras, acciones y hábitos.
2. Las edades comprendidas entre los 6 y los 12 años representan el período de desarrollo preliminar de la personalidad, cuando los niños comienzan a comprender las distinciones morales. Se debe hacer hincapié en el cultivo de los valores morales y los buenos hábitos.Los niños poseen una gran capacidad de imitación, lo que hace que los padres sean muy susceptibles de convertirse en sus modelos a seguir.
3. Entre los 12 y los 18 años, los niños deben haber desarrollado diversos ideales y convicciones. Deben comprender el patriotismo, reconocer su pertenencia a una etnia específica, sentir responsabilidad hacia la familia y los amigos, y albergar un fuerte sentido del honor y la vergüenza con respecto a su nación y etnia. La ausencia de estos conceptos indica un fracaso significativo en la educación temprana.
Al mismo tiempo, durante estas fases de desarrollo, la exposición de los niños al mundo exterior aumenta exponencialmente. En consecuencia, la orientación de los padres adquiere una importancia primordial.
¿En qué consiste una orientación eficaz? Aunque se trata de una cuestión compleja, centrarse en varios puntos clave puede simplificar considerablemente el proceso.
1. Los niños no son incapaces de pensar; simplemente tienen una comprensión limitada del mundo y pocos materiales para alimentar su reflexión, de ahí su ignorancia sobre muchas cosas.
2. Los niños poseen una formidable capacidad de imitación, especialmente a la hora de reflejar el comportamiento de sus padres. Si los padres practican una cosa mientras predican otra, los niños aprenderán invariablemente las acciones en lugar de las palabras. Interiorizarán la capacidad de decir una cosa y hacer otra, lo que puede llevarles a creer que esa hipocresía es aceptable.
3. Aunque los niños tienen conocimientos limitados, tienen sus propias personalidades distintivas. Deben ser respetados, educados y guiados mediante explicaciones, en lugar de ser controlados o coaccionados.
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