Principios que hay que observar al disciplinar a los niños
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Cuando Miao Miao tenía unos meses, su madre descubrió el concepto de la crianza apreciativa.Reflexionando sobre su propia educación, la madre de Miao Miao encontró este enfoque muy eficaz. A lo largo del desarrollo de Miao Miao, siempre colmó a su hija de elogios: «Miao Miao es tan guapa», «Miao Miao es la mejor», «Los dibujos de Miao Miao son realmente preciosos». Estas afirmaciones acompañaron el crecimiento de su hija. En este entorno tan propicio, Miao Miao, de cuatro años, se convirtió en una niña brillante, vivaz y alegre.Sin embargo, poco a poco, la madre de Miao Miao se dio cuenta de que su hija solo toleraba los elogios y no soportaba la más mínima crítica. En una ocasión, cuando el dibujo de Miao Miao no recibió el elogio inmediato de su madre, de repente se enfureció y tiró al suelo todos los lápices de colores que tenía en la mano.
Este tipo de incidentes son demasiado comunes y dejan perplejos a muchos padres. ¿No era el objetivo apreciar a los hijos? ¿No se decía que los niños buenos se forman con elogios? Entonces, ¿por qué estos niños siguen mostrando estos problemas?
La educación basada en el aprecio no es la totalidad de la educación
El profesor Yang Baozhong cree que la educación basada en el aprecio debe utilizarse junto con otros métodos educativos, como el castigo, para demostrar realmente su poder.Durante un periodo considerable, la educación basada en el aprecio fue venerada por muchos padres como la guía definitiva para la crianza de los hijos. Sin embargo, con el tiempo, sus inconvenientes se han hecho cada vez más evidentes: los niños no toleran la más mínima crítica, son incapaces de soportar la más mínima injusticia, se vuelven egocéntricos, se niegan a ser corregidos por nadie y reaccionan ante los retos rompiendo a llorar o, en casos más extremos, huyendo de casa.
El profesor Yang señala que, dentro de la cultura china, la crianza de los hijos se ha caracterizado tradicionalmente por el rigor, con un afecto expresado de forma sutil y una disciplina que a menudo implica castigos corporales. A medida que los incidentes derivados de dichos castigos se hicieron cada vez más problemáticos, comenzaron a surgir nuevas filosofías educativas. A principios de la década de 1990, se propuso el concepto de educación apreciativa, pero no logró imponerse como corriente dominante. Más tarde, un padre llamado Zhou Hong impulsó la educación apreciativa hasta convertirla en el único marco teórico para muchos padres.De hecho, la educación apreciativa tiene un valor positivo, pero su uso excesivo conlleva el riesgo de caer en el extremismo. Evitar generalizar el aprecio Las desventajas de la educación apreciativa provienen de dos fuentes: en primer lugar, la estructura única de las familias chinas, en las que los niños ya son el centro de la vida cotidiana; el énfasis excesivo en los elogios puede fomentar una «adicción a los elogios» en los jóvenes. En segundo lugar, los padres tienden a generalizar su aprecio.La educación apreciativa no es algo que deba ofrecerse indiscriminadamente en todo momento, sino que se basa en principios y es adecuada para cada edad. Ciertas acciones representan los deberes y responsabilidades fundamentales de un niño, pero los padres pueden sentirse obligados a elogiarlas de todos modos. Este enfoque corre el riesgo de transformar la motivación del niño en una mera búsqueda de elogios. El castigo no equivale al castigo corporal. Sin una disciplina mesurada, confiar únicamente en la educación apreciativa no dará resultados educativos favorables.El profesor Yang hace hincapié en que el castigo nunca es castigo corporal; no se trata de hacer que los niños se sientan humillados o inferiores, sino de que asuman la responsabilidad de sus acciones y errores. Hay muchas formas de castigo: puede ser una sola frase, una mirada o un gesto. Una vida sin críticas ni castigos es impensable, y una vida en la que no se sabe manejar correctamente las críticas y los castigos tampoco es saludable.
Principios clave para disciplinar a los niños
1. Explique siempre el motivo del castigo antes de aplicarlo. Al explicarlo, céntrese únicamente en el incidente específico; no saque a relucir errores pasados.Evite especialmente disciplinar a los niños en lugares públicos. En tercer lugar, consuele al niño después del castigo. Asegúrese de que comprenda que el amor de los padres sigue siendo constante, pero que el comportamiento en sí mismo no es aceptable. Explíquele que la corrección es necesaria para que el afecto de los padres pueda profundizarse. En cuarto lugar, mantenga coherencia en las palabras, las acciones y las actitudes con respecto al castigo. Esto es especialmente importante entre los abuelos y los padres, y entre la madre y el padre.
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