Prueba: ¿Realmente le das demasiadas vueltas a las cosas?
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¿Te preguntas si piensas demasiado las cosas? ¡Haz este rápido test psicológico! Comprueba si estas situaciones te resultan familiares en tu vida diaria.
Preguntas:
1. Cuando tu jefe te da instrucciones ambiguas y poco claras, ¿sientes constantemente que tu trabajo no es lo suficientemente bueno, lo que te lleva a rehacer tareas y a incumplir plazos? Esta situación...
A No, nunca ha ocurrido.B Ocurre ocasionalmente. C Sí, siempre lo hago. 2. Estás eligiendo un regalo de cumpleaños para tu nuevo novio. Al principio compraste un equipo de música, luego lo cambiaste por un jersey, pero al final acabaste comprando un vale regalo. Este patrón de cambiar constantemente de opinión cuando compras... A No, nunca ocurre. B Ocurre ocasionalmente. C Sí, siempre lo hago.
3. Cuando discutes con una compañera de trabajo o amiga y ella te grita: «¡Eres un desastre!». Esto te deja dándole vueltas a la cabeza hasta altas horas de la noche, preguntándote si realmente eres un fracaso como persona. Este tipo de remordimientos...
A No, nunca me ha pasado. B A veces me pasa. C Sí, siempre me pasa.
4. Con las recientes dificultades económicas y los ingresos inferiores a los gastos, prefieres seguir con tu enfoque anterior, más conservador, para ganar dinero, en lugar de pensar en nuevos métodos que podrían reportarte mayores ingresos. Esta mentalidad conservadora...
A No, nunca me ha pasado. B Me pasa de vez en cuando. C Sí, me pasa siempre.
5. Tu novio o marido te dice:«¡Para tu edad, estás en excelente forma!». Después de reflexionar durante dos horas, llegas a la conclusión de que lo que realmente quería decir era: «¡Cariño, te estás haciendo mayor!». Esta situación...
A No, nunca ocurre. B Ocurre ocasionalmente. C Sí, ocurre siempre.
Análisis de resultados
Mayoría de A...
¡Enhorabuena!¡no eres de las que piensan demasiado!
La mayoría B...
Corres un riesgo moderado, pero, afortunadamente, cuando te das cuenta de que estás pensando demasiado, cambias rápidamente tu forma de pensar o buscas distracciones.
La mayoría C...
¡Ay, Dios mío! ¡Eres una persona muy preocupada! Mi consejo: en primer lugar, busca formas de detener esos pensamientos ansiosos que se propagan rápidamente.Lee un libro o mira la televisión para bloquear esos pensamientos caóticos. Una vez que te hayas calmado, aborda el problema de frente. Por ejemplo, si tu jefe te da instrucciones vagas, no hagas conjeturas, primero pide una aclaración. Si has tenido una discusión con tu pareja, discute el tema a fondo en lugar de irte a la cama enfadado y con rabia reprimida.Para frenar el exceso de pensamiento a largo plazo, empieza por ampliar tu círculo social y tus aficiones. Amplía tus horizontes y perspectivas, aprendiendo a ver las situaciones de forma positiva. Esto evita que tus pensamientos queden atrapados en una única perspectiva estrecha, ¡atascados en un atolladero!
Pensar demasiado, obsesionarse con trivialidades e imaginar problemas donde no los hay a menudo amplifica cuestiones menores, ¡provocando una turbulencia constante en tus relaciones!Estudios recientes revelan además que las personas propensas a la rumiación excesiva y a la ansiedad autoinfligida son tres veces más propensas a desarrollar dependencia del alcohol que aquellas que ejercen el autocontrol y evitan las especulaciones infundadas. Aprender a afrontar los retos de la vida de forma racional, evitando que los pensamientos negativos e infundados desperdicien tu vitalidad, es lo más urgente para quienes piensan demasiado.Cuando discutas con tus seres queridos, tu pareja o tus compañeros de trabajo, o te sientas perplejo por sus palabras o acciones, sospechando que te están atacando personalmente, no le des vueltas solo, dejando que tus pensamientos se disparen. En su lugar, reúne el valor para tener una conversación sincera. Una vez que hayas hablado abiertamente, es posible que descubras que sus acciones no eran intencionadas y que tú mismo te has estado creando tus propios problemas.Si ambas partes siguen acaloradas, ¡desvía tu atención hacia otra cosa!
Sal a dar un paseo al aire libre o date una vuelta por las tiendas. Una vez que te hayas calmado, vuelve a abordar el tema con serenidad. Identifica la raíz del desacuerdo y probablemente te darás cuenta de que muchas de tus preocupaciones provenían de darle demasiadas vueltas al asunto. Darle vueltas excesivamente a las cosas no solo perjudica el bienestar mental y conduce a acciones equivocadas, sino que también erosiona las relaciones y profundiza tu tristeza.
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