Haz la prueba: ¿Cuál es tu edad psicológica? ¿Eres infantil o maduro y responsable?
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Cada fase de la edad psicológica presenta rasgos distintivos: la infancia aporta inocencia y exuberancia; la adolescencia se caracteriza por una mayor conciencia de sí mismo, una rápida transformación física y mental y un desarrollo psicológico turbulento; la vejez aporta mayor madurez y estabilidad, aunque la resistencia física disminuye y las emociones pueden tender hacia la melancolía y la desconfianza.
La edad humana se puede dividir en edad cronológica y edad psicológica, lo que explica por qué a menudo nos encontramos con figuras como «pequeños adultos» o «niños mayores». Estos términos describen a personas cuya edad psicológica difiere de su edad real. Al igual que la edad cronológica, la edad psicológica se puede clasificar en tipos infantiles, adolescentes o adultos. ¿Tienes curiosidad por saber a cuál perteneces?
El primer tipo es el «tipo infantil».
Las personas de este tipo suelen ser espontáneas y a menudo destacan en el trabajo creativo, aunque no son adecuadas para tareas metódicas a largo plazo. En las relaciones interpersonales, su frecuente falta de paciencia las hace propensas a la inconstancia, al igual que los niños, lo que las convierte en personas poco fiables.
Los psicólogos aconsejan a las personas con mentalidad «infantil»:deben proponerse realizar actos diarios de bondad hacia los demás, dentro de sus posibilidades y sin buscar recompensa, para compensar ciertas deficiencias de carácter.
La segunda categoría es la de los «adolescentes».
Las personas con esta disposición psicológica suelen ser idealistas y a menudo se apasionan o incluso se entusiasman con sus opiniones o causas nobles. Poseen un espíritu aventurero, optimismo, concentración y una sed voraz de conocimiento, además de muchas otras cualidades admirables.Sin embargo, su coherencia y combatividad pueden convertirse rápidamente en terquedad e inflexibilidad, lo que a menudo conduce a desacuerdos, discusiones o incluso altercados entre compañeros. Además, suelen desconfiar de su intuición y se ven muy influenciados por su entorno, lo que da lugar a decisiones o elecciones erróneas. Para este tipo psicológico, los psicólogos aconsejan: establecer objetivos a largo plazo y superar el comportamiento a corto plazo. La tercera categoría es el «tipo adulto».
Una joven, aunque solo tiene veinte años, ya es propietaria de una modesta pero muy exitosa consultoría empresarial. Afirma: «Sé lo que quiero y cómo conseguirlo». Ella ejemplifica la mentalidad del «tipo adulto». Los psicólogos suelen reconocer a este tipo como típicamente seguro de sí mismo, orientado a objetivos e impulsado por una fuerte ambición, que encuentra su mayor satisfacción en los logros profesionales. Al mismo tiempo, a menudo demuestran ser compañeros y padres responsables.Sin embargo, las personas con esta mentalidad «tipo adulto» suelen estar tan absortas en el trabajo o los estudios que descuidan sus propias necesidades. Su mente y su cuerpo permanecen en un estado de tensión prolongado y, cuando la presión se vuelve excesiva, pueden reaccionar con una sensibilidad excesiva o de forma inadecuada.
Los expertos en psicología aconsejan a este tipo de personas que deleguen responsabilidades y se relajen por completo.
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